Un audio atribuido al comandante Teo, presunto operador de La Familia Michoacana, revela que el grupo criminal está detrás de la balacera y el asesinato de un hombre el 25 de marzo en el mercado Unión. La amenaza explícita contra comerciantes de la organización 28 de Octubre ocurre semanas después de que la SSP identificara ocho zonas de operación criminal en la ciudad y realizara 25 detenciones en el mercado Morelos.
PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA. — La violencia no cede: es la segunda vez que aparece la figura del comandante Teo y la cuarta agresión documentada contra vendedores desde 2025. En las últimas semanas, la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla anunció la identificación de ocho zonas donde grupos criminales operan con extorsión y cobro de piso. Se realizaron 25 detenciones en el mercado Morelos, incluida una mujer conocida como La Güera, presunta integrante de La Familia Michoacana. La estrategia parecía un golpe contundente contra una estructura criminal asentada en la economía popular. Sin embargo, la noche del miércoles 25 de marzo, un hombre fue ejecutado a balazos en inmediaciones del mercado Unión. Horas después, un audio atribuido al comandante Teo, operador de La Familia Michoacana, circuló en chats de comerciantes para adjudicarse el ataque.
“¿Qué piensas? ¿qué no tengo gente? chécate las noticias (…) así como les llegué a los del Hidalgo”, se escucha en la grabación difundida entre vendedores de los mercados Unión e Hidalgo, ambos pertenecientes a la Unión Popular de Vendedores Ambulantes organización 28 de Octubre. El mensaje no es una bravata: es la segunda vez que aparece la figura del comandante Teo y la cuarta agresión documentada contra la misma organización de comerciantes desde 2025. En junio de ese año, un hombre dedicado al cobro de piso en el mercado Hidalgo fue asesinado en la colonia La Loma. En septiembre, un vendedor de quesos del mercado Morelos apareció sin vida en Analco con una manta firmada por La Familia Michoacana. En octubre, dos mantas amenazaron directamente a Rubén Sarabia Sánchez, Simitrio, líder de la 28 de Octubre, ofreciendo siete millones de pesos por información para ubicarlo.
La advertencia del comandante Teo contiene un elemento que explica la persistencia de la violencia. “Mi actividad principal es la venta de droga y no el cobro de piso”, afirma en el audio, advirtiendo ataques contra quienes se resistan a sus operaciones. La frase revela una disputa no solo entre grupos criminales, sino entre lógicas de explotación: una organización que busca imponer el control de la distribución de estupefacientes sobre comerciantes que ya pagaban cuotas por extorsión. La SSP había anticipado que, tras las detenciones en el mercado Morelos, los grupos delictivos modificarían sus operaciones. El asesinato en el mercado Unión, a menos de un mes de distancia, confirma que la respuesta institucional no ha desmantelado estructuras, solo las ha reubicado o intensificado.
La Fiscalía General del Estado no ha emitido un comunicado sobre el homicidio del 25 de marzo. Tampoco hay información pública sobre medidas de protección para Rubén Sarabia Sánchez, amenazado desde octubre con una recompensa millonaria. Mientras el Estado reacciona con operativos focalizados, el crimen organizado ha normalizado el terror como herramienta de comunicación: los audios y mantas ya no son excepción, sino parte del lenguaje con que se disputa el control de los mercados poblanos. La ejecución en el mercado Unión no es un hecho aislado. Es un punto más en una geometría criminal que se extiende desde los centros de abasto hacia las juntas auxiliares, y desde ahí, hacia cada rincón de la capital.
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