La OCDE rebajó sus expectativas y advierte que la escalada del conflicto en Oriente Medio ha desviado a la economía mundial de su senda de crecimiento más sólida. El cierre del estrecho de Ormuz amenaza con disparar la inflación, que en el G20 será 1,2 puntos superior a lo esperado en 2026, mientras el crecimiento global se desacelera al 2,9%.
Mexconomy — La economía mundial se encaminaba hacia un crecimiento mayor de lo esperado antes del estallido de la guerra en Irán, pero esa perspectiva prácticamente ha desaparecido. Así lo advirtió el jueves la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) desde su sede en París, al presentar un informe que refleja el impacto devastador del conflicto en Oriente Medio sobre las proyecciones globales. La casi paralización de los envíos de energía a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, ha revertido los efectos favorables que hasta hace semanas impulsaban la economía: la fuerte inversión relacionada con la tecnología, las tarifas efectivas más bajas y el impulso arrastrado desde 2025 han quedado anulados por el vertiginoso aumento de los precios de la energía y la naturaleza impredecible de los combates.
Según el informe Perspectivas Económicas provisionales, ahora se prevé que el crecimiento del PIB mundial se desacelere del 3,3% del año pasado al 2,9% en 2026, antes de repuntar ligeramente hasta el 3,0% en 2027. El director general de la OCDE, Mathias Cormann, fue claro al señalar que “existe un alto grado de incertidumbre en torno a la duración y la magnitud del conflicto actual en Oriente Medio, lo que significa que esta perspectiva está sujeta a importantes riesgos a la baja que podrían resultar en un menor crecimiento y una mayor inflación”. Las proyecciones, explicó Cormann, están condicionadas a la suposición técnica de que la perturbación del mercado energético se moderará con el tiempo, y que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes disminuirán gradualmente a partir de mediados de 2026, un escenario que los analistas consideran cada vez más incierto.
El impacto inflacionario ya es cuantificable. Ante el vertiginoso aumento de los precios de la energía, se prevé que la inflación del G20 sea 1,2 puntos porcentuales superior a lo esperado en 2026, situándose en el 4,0%, antes de moderarse hasta el 2,7% en 2027. La OCDE advirtió además sobre un escenario adverso en el que los precios de la energía alcancen un máximo más alto y se mantengan elevados durante más tiempo: en ese caso, el crecimiento mundial sería 0,5 puntos porcentuales menor en el segundo año de la crisis y la inflación sería 0,9 puntos porcentuales mayor. Las cifras reflejan la fragilidad de una recuperación que, según indicios preliminares, podría haber sido revisada al alza en alrededor de 0,3 puntos porcentuales para 2026 si el conflicto no se hubiera intensificado. Esa revisión, señaló el organismo, ha sido completamente borrada por el impacto de los combates.
Las divergencias regionales se profundizan. En Estados Unidos, se prevé que el crecimiento anual del PIB se modere del 2,0% en 2026 al 1,7% en 2027, a medida que la fuerte inversión relacionada con la inteligencia artificial se vea gradualmente contrarrestada por una desaceleración del crecimiento de los ingresos reales y del gasto de los consumidores. La inflación general en Estados Unidos alcanzaría el 4,2% en 2026, lo que supone un aumento de 1,2 puntos porcentuales con respecto a la proyección anterior. La OCDE también destacó que los aranceles bilaterales estadounidenses han disminuido tras el fallo de la Corte Suprema en contra de los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, con reducciones particularmente significativas para economías como Brasil, China e India, aunque el arancel efectivo general de Estados Unidos se mantiene muy por encima del vigente antes de 2025.
La zona euro es una de las regiones más golpeadas. Se prevé que su crecimiento disminuya hasta el 0,8% en 2026, debido al lastre que suponen los precios elevados de la energía para la actividad económica, antes de repuntar hasta el 1,2% en 2027 impulsado por un mayor gasto en defensa. Estas cifras suponen una revisión a la baja considerable respecto a diciembre, cuando la OCDE había pronosticado un crecimiento del 1,2% en 2026 y del 1,4% en 2027. En China, se prevé que el crecimiento se desacelere hasta el 4,4% en 2026 y el 4,3% en 2027, cifras que coinciden con las previsiones anteriores. En Japón, se proyecta un crecimiento del 0,9% tanto en 2026 como en 2027, cifras que se mantienen sin cambios, ya que el aumento del costo de las importaciones de energía contrarresta la sólida inversión empresarial. La OCDE instó a los bancos centrales a mantenerse vigilantes y pidió a los gobiernos que aseguraran que cualquier medida de apoyo a los hogares estuviera bien dirigida y tuviera una duración limitada, en un contexto donde la incertidumbre geopolítica amenaza con prolongar la crisis más allá del corto plazo.



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