Ignacio Mier Velazco reveló que la reforma electoral de Sheinbaum no figuraba en el Plan C de la coalición, confirmó que PREP y cómputo distrital serán simultáneos, y abrió la puerta formal a que PT y Verde voten en contra sin romper la alianza con Morena.
CDMX — Una revelación de peso político mayor salió casi de pasada en la entrevista que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Ignacio Mier Velazco, concedió el martes en los pasillos de la Cámara alta. Al abordar la tensión con los aliados del Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista, el senador aclaró que la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum no formaba parte del Plan C, la plataforma electoral que selló la coalición para el ciclo 2024-2030. "Cuando se construyó el Plan C y se registró como plataforma electoral, no incluía esta iniciativa de Reforma Electoral", dijo. La frase desactiva el argumento de que el PT y el Verde tienen obligación coalicional de votar a favor: si la reforma no era parte del acuerdo original, un voto en contra no constituye traición al acuerdo fundacional, sino ejercicio de autonomía sobre un tema que quedó fuera de él.
La consecuencia lógica de esa premisa es la que Mier Velazco desarrolló con cuidado a lo largo de la entrevista: la coalición no se rompe si los aliados votan en contra, porque hay iniciativas fuera del Plan C "en las que no necesariamente nos tienen que acompañar". El senador descartó cualquier escenario de ruptura con una frase de alcance más amplio: "en la Cuarta Transformación se vale disentir, pues somos un movimiento que nació de eso, y lo une lo sustantivo". Dicho así, el disenso sobre la reforma electoral quedaría encuadrado no como fractura sino como pluralismo interno. Lo que no respondió Mier Velazco es dónde corre la línea entre disenso admisible y ruptura efectiva, ni cuántos votos en contra de los aliados puede absorber la coalición antes de que esa distinción pierda sustancia política. Tampoco fue convocado a Palacio Nacional para esa noche, detalle que registró sin comentario pero que sugiere que la negociación de alto nivel sobre la iniciativa se procesa en un círculo más cerrado que el de los coordinadores parlamentarios.
El segundo aporte relevante de la entrevista fue la clarificación definitiva sobre el Programa de Resultados Electorales Preliminares. Mier Velazco no solo ratificó que el PREP se mantiene —como ya había adelantado en declaraciones previas— sino que describió con precisión la mecánica que propone la reforma: el PREP operará como siempre, ofreciendo resultados preliminares en las horas siguientes al cierre de casillas; en paralelo, el cómputo distrital arrancará en el momento en que los paquetes electorales comiencen a llegar a los Consejos Distritales, en lugar de esperar al miércoles posterior a la elección —o hasta ocho días después en el caso de comicios para gobernador—. Ambos instrumentos correrían de manera simultánea. "El cómputo es lo que lo debe confirmar y seguramente se tardan 72 horas en hacerlo", precisó. Si esa descripción se traduce fielmente en el articulado, la alarma que encendieron los ex presidentes del INE Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés pierde su fundamento: no desaparece la certeza anticipada, cambia el momento de inicio del recuento oficial.
Sobre el vacío que más consenso crítico ha generado en toda la discusión —la ausencia de candados contra el narcofinanciamiento de campañas—, Mier Velazco respondió en dos registros. En el técnico, afirmó que la fiscalización del origen de los recursos "viene considerada" en la reforma y estará a cargo del árbitro electoral. En el político, cuando una periodista citó las afirmaciones del exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra sobre la penetración del dinero criminal en procesos electorales, el senador optó por derivar la pregunta: "pregúntele a él". La evasión no despeja la preocupación de fondo. Que el argumento del narcofinanciamiento haya sido planteado ante el presidente de la Jucopo del Senado en términos de riesgo diplomático con Estados Unidos añade una dimensión que la discusión legislativa no había incorporado hasta ahora con esa nitidez.
El martes cerró con la reforma aún sin texto formal en manos del Congreso, el plazo constitucional del 31 de mayo como horizonte inamovible, y una arquitectura política que Mier Velazco describió como sólida pero que, por su propio relato, admite el voto en contra de los aliados sin que eso sea considerado ruptura. Si la coalición puede sobrevivir un "no" del PT y el Verde en esta reforma, la pregunta que queda abierta es qué significa entonces el respaldo coalicional cuando se trata de modificar la Constitución.
Senado de la República · 3 de marzo de 2026


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