Ricardo Monreal reconoció que los 253 diputados de Morena no alcanzan la mayoría calificada, mientras la iniciativa de reforma electoral de Claudia Sheinbaum llegará con días de retraso al Congreso y el plazo constitucional vence el 31 de mayo de 2026.
CDMX — La reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum anunció hace una semana y prometió enviar el lunes al Congreso no llegó. La razón: la propia presidenta pidió a la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, encabezada por Pablo Gómez Álvarez, que depurara el texto y lo limitara estrictamente a los diez puntos del Decálogo por la Democracia ya presentado públicamente, descartando artículos adicionales que habían sido incorporados al borrador. La iniciativa se espera ahora para la noche del martes o la mañana del miércoles. En ese compás de espera, el coordinador parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, despejó en conferencia de prensa en el Palacio Legislativo de San Lázaro la pregunta que nadie en la coalición quería responder con precisión: los 253 diputados de Morena no son suficientes para alcanzar la mayoría calificada de dos tercios que exige una reforma constitucional.
La declaración de Monreal no fue evasiva: "yo también considero, como ella, que al apoyarla Morena con los 253, no tenemos suficientes votos para la mayoría calificada". La frase cierra el margen de ambigüedad que el propio coordinador había cultivado desde el anuncio de la reforma. Para aprobar una modificación constitucional en la Cámara de Diputados se requieren 334 votos. Morena aporta 253. El déficit es de al menos 81 legisladores que tendrían que venir del Partido del Trabajo, del Partido Verde Ecologista y, en escenario optimista, de algún partido opositor. El PT y el Verde siguen sin fijar postura formal — Monreal distinguió cuidadosamente entre las "declaraciones, publicaciones e incluso manifiestos" que ya circulan y una posición oficial que, según él, aún no existe porque los aliados todavía no conocen la redacción concreta del texto constitucional. La distinción es válida en términos procedimentales. En términos políticos, las señales que ambos partidos han emitido públicamente no apuntan hacia el acompañamiento.
El retraso en la presentación de la iniciativa introduce una segunda variable de presión: el calendario. La Constitución prohíbe modificar las reglas electorales dentro de los tres meses previos al inicio de un proceso electoral. El límite cae el 31 de mayo de 2026. Eso deja aproximadamente doce semanas para que la iniciativa sea recibida, dictaminada en comisiones, votada en el pleno de la Cámara de Diputados, remitida al Senado como cámara revisora, aprobada allí, y ratificada por la mayoría de los congresos locales si se trata, como ocurre en este caso, de una reforma constitucional. Monreal descartó que el tiempo sea un obstáculo insalvable — "no hay ninguna dificultad para hacerlo" —, pero reconoció que "sí nos aprieta el calendario cada día que pasa". Cada jornada de negociación consumida sin texto formal en manos de los legisladores es un día menos de margen real para el proceso.
En ese contexto, la presidenta Sheinbaum adelantó en su conferencia matutina una frase que funciona simultáneamente como compromiso y como cobertura política ante un posible fracaso: "yo voy a presentar; si no se aprueba, pues no se aprobó, pero yo cumplí con la gente". Monreal rechazó interpretarla como señal de derrota anticipada y la encuadró como expresión de "realismo" y "consecuencia". Pero la lógica política del enunciado es transparente: si la reforma no prospera, la responsabilidad recaerá sobre quienes no la acompañaron, no sobre quien la propuso. Es una posición que protege a la presidenta del costo político del fracaso y transfiere la carga argumentativa a los aliados y a la oposición. Morena ya tiene su relato construido para cualquier escenario: si la reforma pasa, es una victoria del movimiento; si no pasa, es "un desarreglo temporal" y "una victoria en su actitud y consecuencia política", en palabras del propio coordinador.
Lo que no tiene relato construido es la negociación de fondo. Monreal admitió que no descansará hasta intentar convencer a los aliados, pero también que "cada vez se pone más difícil" a medida que el PT y el Verde emiten señales públicas contrarias a la iniciativa. La reforma llega al Congreso con un solo bloque garantizado, un texto que aún no circula oficialmente, un reloj constitucional que avanza y una coalición con fisuras que ningún comunicado oficial ha logrado cerrar.
Palacio Legislativo de San Lázaro · Conferencia de prensa de Ricardo Monreal Ávila


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