Tras la misa celebrada en la Catedral de San Patricio de Nueva York, decenas de músicos rindieron homenaje a Willie Colón interpretando “La Murga de Panamá”. El salsero, fallecido el 22 de febrero, fue despedido por familiares, amigos y trombonistas que evocaron su legado musical.
NUEVA YORK, EE.UU. — La música que definió una era de la salsa volvió a escucharse en el centro de Nueva York durante la despedida pública del legendario trombonista y compositor Willie Colón. La jornada comenzó con una misa en su honor en la Catedral de San Patricio, donde familiares, amigos y seguidores del artista se reunieron para recordar la trayectoria de una de las figuras más influyentes de la música latina en Estados Unidos.
El homenaje religioso reunió a admiradores de distintas generaciones que acudieron al emblemático templo ubicado en la Quinta Avenida. El músico estadounidense de origen puertorriqueño falleció el 22 de febrero, dejando una obra que marcó profundamente el desarrollo de la salsa producida en la ciudad desde la segunda mitad del siglo XX.
Al concluir la ceremonia, la despedida se trasladó al exterior de la catedral. En la esquina de la Quinta Avenida y la calle 51, decenas de trombonistas se congregaron para interpretar colectivamente varios temas asociados al repertorio del artista. Entre ellos destacó “La Murga de Panamá”, una pieza ampliamente vinculada al sonido de metales que caracterizó las producciones de Willie Colón.
El momento tuvo un significado especial para los músicos presentes. El trombón fue el instrumento que definió el estilo del artista y ayudó a consolidar el sonido contundente de la salsa neoyorquina de las décadas de 1960 y 1970. Ver a tantos intérpretes tocando al mismo tiempo frente al templo funcionó como una evocación directa del sello musical con el que el salsero construyó su legado.
Entre aplausos el tributo transformó el entorno de la catedral en un espacio de celebración cultural. La escena sintetizó el impacto que Willie Colón dejó en la historia de la salsa y en la vida musical de Nueva York, ciudad donde su sonido de trombones marcó a varias generaciones de artistas y oyentes.


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