El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, resultó herido y ‘desfigurado’ en ataques iniciales de la guerra y aseguró que “carece de legitimidad”, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente.
WASHINGTON, EE.UU. — La confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán incorporó un nuevo frente político luego de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, cuestionara públicamente la legitimidad del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí. El funcionario sostuvo que el dirigente religioso resultó herido durante los ataques que marcaron el inicio de la guerra el 28 de febrero y que su situación personal refleja la fragilidad del liderazgo iraní en medio del conflicto.
Durante una rueda de prensa en Washington, Hegseth afirmó que el sucesor del fallecido líder supremo Alí Jameneí podría haber quedado desfigurado tras los bombardeos que mataron a su padre durante los primeros días de la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel. El jefe del Pentágono aseguró que el reciente comunicado atribuido al nuevo dirigente iraní careció de elementos visuales o sonoros que confirmaran su participación directa.
“Sabemos que el nuevo supuesto, no tan supremo, líder está herido y probablemente desfigurado. Ayer publicó un comunicado bastante débil, pero no había voz ni video”, declaró Hegseth ante periodistas. El funcionario cuestionó por qué el mensaje difundido por las autoridades iraníes fue únicamente escrito, pese a que el país dispone de amplios recursos tecnológicos para registrar declaraciones públicas.
El secretario de Defensa también afirmó que el nuevo líder supremo “carece de legitimidad”, señalando que su llamado a la unidad nacional contrasta con la represión de protestas ocurridas en Irán durante los meses previos al conflicto. Las manifestaciones, que comenzaron a finales del año pasado, fueron reprimidas por las autoridades iraníes antes de que estallara la guerra regional.
Las declaraciones del Pentágono se produjeron apenas un día después de que Mojtaba Jameneí difundiera su primer mensaje desde que asumió la máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica. En ese comunicado, transmitido por la televisión estatal iraní y leído por una presentadora, el líder prometió mantener una postura firme frente a sus adversarios.
En su mensaje, Jameneí llamó a mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz, advirtió que las bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente seguirán siendo objetivos potenciales y aseguró que la “sangre de los mártires será vengada”. Las declaraciones reflejan la continuidad de la confrontación entre Teherán y Washington en medio de una guerra que ya se extiende por varios países de la región.
El enfrentamiento militar iniciado el 28 de febrero ha provocado ataques aéreos, misiles y acciones indirectas a través de aliados regionales. En este contexto, el cuestionamiento de la legitimidad del liderazgo iraní por parte de altos funcionarios estadounidenses añade una dimensión política adicional a una crisis que ya afecta la seguridad energética, la estabilidad regional y la diplomacia internacional.


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