El aumento del precio del petróleo por tensiones en el Golfo Pérsico encarece la gasolina Premium y el diésel en México. El impacto presiona transporte, alimentos y logística, mientras el gobierno aplica subsidios al IEPS para contener costos. Premium y Diesel rondan los 29 pesos.
Mexconomy — El encarecimiento internacional del petróleo, impulsado por la tensión geopolítica en el Golfo Pérsico, ya tiene efectos directos en el mercado energético mexicano. El aumento en los precios de combustibles como la gasolina Premium y el diésel comienza a reflejarse en toda la cadena productiva, impactando sectores estratégicos como el transporte de carga, la logística y la producción de alimentos.
Durante marzo, los reportes de precios muestran incrementos sostenidos en estos combustibles, con alzas de entre 30 y 40 centavos por litro respecto a febrero. En términos generales, la tendencia reciente ubica aumentos acumulados de entre 7% y 10% en la gasolina Premium y el diésel, lo que ya genera presiones operativas para empresas y consumidores. Premium y Diesel rondan los 29 pesos; Magna está en 24 pesos +/-.
El fenómeno se explica no solo por factores externos, sino por condiciones estructurales del país. Aunque México es productor de petróleo, importa una proporción significativa de los combustibles que consume, lo que lo vuelve altamente vulnerable a fluctuaciones en los mercados internacionales. Esta dependencia amplifica el impacto de cualquier alteración en la oferta global.
Este escenario genera un efecto inflacionario que se extiende más allá del sector energético. El encarecimiento del diésel, en particular, repercute en los costos de transporte de mercancías, lo que eventualmente se traslada al precio final de bienes, incluidos alimentos y productos básicos.
El Gobierno federal ha optado por mantener estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) por segunda semana consecutiva. En el caso de la gasolina Premium, el subsidio se incrementó a 7.97%, lo que representa un apoyo aproximado de 0.45 pesos por litro para los consumidores, en un intento por contener el impacto en los precios finales.


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