La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó el Polo de Economía Circular en San José Chiapa, Puebla y descartó que sea un basurero; no respondió las preguntas de la reportera Tania Damián sobre especulación inmobiliaria y uso del agua, que ya le planteó por segunda vez desde el 18 de febrero de 2026.
CDMX — La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, sumó respaldo federal al proyecto ambiental más ambicioso del gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier: el Polo de Economía Circular que el gobierno estatal planea construir en el municipio de San José Chiapa. Sheinbaum lo describió como "instalaciones bastante limpias" que mejorarán las condiciones ambientales del estado, mostró un video de una planta similar que impulsó durante su gestión como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México y rechazó de manera directa la analogía que más temen los pobladores del municipio: que la obra termine siendo un relleno sanitario más. "Es una pequeña fabriquita", dijo, que no utilizará agua más que para los sanitarios de sus trabajadores.
Sin embargo, la conferencia de prensa dejó en pie las dos preguntas que la reportera Tania Damián llevaba planteando desde el 18 de febrero de 2026: qué garantías existen contra la especulación inmobiliaria que temen los pobladores de San José Chiapa alrededor del polo, y a dónde irán los residuos que recibirá la planta. Sheinbaum respondió que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) se coordinará con los municipios y el gobierno estatal para el ordenamiento territorial de la zona. Es la misma respuesta que dio un mes antes, ante la misma reportera, sobre la misma pregunta. La especulación inmobiliaria —un fenómeno que la propia presidenta describió como frecuente en municipios donde las autoridades locales cambian el uso de suelo a favor de desarrolladores— sigue sin un mecanismo de contención específico para San José Chiapa.
Sobre el agua, Sheinbaum delegó la decisión en la Comisión Nacional del Agua (Conagua): será esa dependencia quien autorice o no el uso del recurso hídrico. La aclaración es relevante porque contrasta con la imagen que ella misma construyó del proyecto: si la planta apenas usa agua para los baños de sus trabajadores, ¿por qué la autorización de Conagua es un paso necesario? La pregunta no fue formulada en la conferencia, pero la tensión entre ambas afirmaciones queda registrada. Los pobladores de San José Chiapa tienen cuatro preocupaciones concretas: el consumo de agua, el destino de los residuos, la especulación inmobiliaria y la posibilidad de que la planta derive en un tiradero. La presidenta respondió directamente solo a la última.
El proyecto tiene su lógica en el contexto de la gestión de residuos de Puebla: el estado opera 11 rellenos sanitarios legales frente a más de 55 tiraderos clandestinos, y solo cuatro de esos rellenos tienen vida útil superior a una década. La promesa de la economía circular —separación de orgánicos e inorgánicos, generación de composta, quema en hornos de baja emisión como los que usa Cemex— es la respuesta que tanto Armenta como Sheinbaum oponen a esa herencia. El problema es que San José Chiapa ya aparece en la lista de municipios con relleno sanitario operativo. Si el polo lo reemplaza, quedan diez rellenos más en crisis sin solución planteada. Si lo complementa, la pregunta sobre el destino final de los residuos que no se reciclen regresa sin respuesta.
El respaldo de Sheinbaum aporta legitimidad federal a un proyecto que en Puebla enfrenta dudas locales todavía no resueltas. El patrón se repite: el gobierno presenta la solución, comunica sus beneficios con video incluido, y delega en otras instancias —Sedatu, Conagua— las respuestas a las preguntas que los ciudadanos siguen haciendo. Tania Damián volverá a preguntar seguramente.


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