La crisis en Cuba intensificó la fricción diplomática entre México y Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador respaldan ayuda humanitaria, mientras la administración de Donald Trump endurece sanciones energéticas contra la isla.
CDMX — La crisis energética y económica que atraviesa Cuba se ha convertido en un nuevo foco de tensión diplomática entre México y Estados Unidos. Mientras la administración del presidente Donald Trump mantiene un endurecimiento de sanciones y restricciones petroleras contra la isla, el gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum ha reafirmado su postura de respaldo humanitario y político al pueblo cubano.
La postura de Washington fue reiterada por el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, quien aseguró que la estrategia de la Casa Blanca busca debilitar al gobierno cubano y no a su población. En un mensaje difundido en redes sociales, el diplomático citó al secretario de Estado Marco Rubio al señalar que la mejor forma de ayudar a los ciudadanos de la isla es “empoderando al pueblo, no al régimen que los ha oprimido durante décadas”. El pronunciamiento surge como reacción a las iniciativas impulsadas desde México para mitigar el desabasto que afecta a la población cubana.
Desde su retiro político, el expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció para denunciar lo que describió como un intento de “exterminar” al pueblo cubano mediante presiones económicas. El exmandatario convocó a la ciudadanía a realizar donaciones a la asociación civil Humanidad con América Latina, destinada a canalizar recursos para la compra de alimentos, medicinas y combustible para la isla.
La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó esa postura y aseguró que el apoyo gubernamental a Cuba continuará pese a las críticas y presiones internacionales. Durante declaraciones públicas, defendió la tradición de solidaridad internacional de México y cuestionó las medidas económicas que, según su gobierno, profundizan el deterioro de las condiciones de vida en la isla.
En paralelo, el propio Donald Trump reconoció que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo con el gobierno cubano, aunque aclaró que su administración mantiene otras prioridades geopolíticas, particularmente el conflicto con Irán. A pesar de la confrontación política, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó recientemente la existencia de canales de comunicación abiertos con Washington. Sin embargo, la economía de la isla continúa bajo presión debido a las sanciones energéticas y a la reducción del suministro de crudo venezolano.


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