Félix Ventura Martínez, de 42 años; su hija Johana María Cuellar Ventura, de 20, y la niña Yeraldine, de 9, fueron halladas torturadas y masacradas el 22 de marzo de 2026 en Ixtacamaxtitlán, Puebla, dieciocho días después de ser secuestradas en Cuyoaco.
Ixtacamaxtitlán, Puebla. — En la madrugada del 4 de marzo de 2026, hombres con el rostro cubierto irrumpieron por la fuerza en un domicilio de la comunidad de Guadalupe Victoria, en el municipio de Cuyoaco, Puebla. Rompieron vidrios y forzaron puertas. En la casa dormía también Gustavo, un adulto mayor de 88 años, quien fue despertado por los intrusos pero no fue agredido. Cuando amaneció y encontró la vivienda dañada y vacía, comprendió lo que había ocurrido: se habían llevado a Félix Ventura Martínez y a sus dos hijas, Johana María Cuellar Ventura y la niña Yeraldine Cuellar Ventura, de 9 años. También se llevaron a una bebé de un año y tres meses, quien horas después fue encontrada con vida y trasladada a un hospital.
La familia de las víctimas activó la búsqueda de inmediato. Juan Cuellar, padre de las jóvenes, esperaba la visita de su familia ese mismo día; al no tener noticias, intentó comunicarse sin éxito hasta que a las cuatro de la tarde le confirmaron el secuestro. La Fiscalía General del Estado de Puebla emitió fichas de búsqueda bajo el Protocolo Alba: Félix medía 1.50 metros y tenía un tatuaje de mariposa en la pierna; Johana, de 1.55 metros, tenía cabello corto y ondulado y una cicatriz de cesárea; Yeraldine medía 1.20 metros, era delgada y de cabello largo. Policías municipales confirmaron los daños en el domicilio y realizaron recorridos por la zona sin lograr localizarlas. Pasaron dieciocho días sin respuesta.
La noche del 22 de marzo de 2026, autoridades reportaron el hallazgo de tres cuerpos en un camino de terracería conocido como La Caldera, debajo de un puente en una zona apartada del municipio de Ixtacamaxtitlán, en los límites de Puebla con Tlaxcala. Los cadáveres de Félix y Johana estaban semidesnudos y con exposición de órganos, evidencia de un crimen cometido con violencia extrema. Yeraldine fue encontrada descalza, en ropa interior y con el cabello aún peinado en chonguitos. Las condiciones del hallazgo llevan a las autoridades a presumir que las obligaron a caminar hasta ese punto antes de privarlas de la vida, aunque esta hipótesis deberá ser confirmada por los peritos.
El caso expone con brutalidad las grietas del sistema de búsqueda de personas en Puebla. Dieciocho días transcurrieron entre el secuestro y el hallazgo de los cuerpos sin que las instituciones lograran dar con el paradero de las víctimas. El gobernador Alejandro Armenta declaró el 23 de marzo en su conferencia matutina que existe un problema de coordinación jurisdiccional entre Puebla y Tlaxcala, y adelantó una reunión entre ambos estados para atenderlo. La declaración, sin embargo, no mencionó a las víctimas por nombre, y centró el enfoque en la delimitación de responsabilidades institucionales antes que en las tres mujeres masacradas.
Hasta el cierre de esta información, no hay personas detenidas ni se ha precisado el móvil del crimen. La Fiscalía General del Estado de Puebla no se ha pronunciado pero fuentes señalan que continúa las investigaciones sobre los casos de Félix Ventura Martínez, Johana María Cuellar Ventura y Yeraldine Cuellar Ventura, quienes constituyen los feminicidios 8, 9 y 10 del estado en 2026. El de Yeraldine, de nueve años, es también el primer feminicidio infantil registrado de este año. La bebé que sobrevivió al secuestro es el único testigo directo de lo que ocurrió aquella madrugada en Guadalupe Victoria.
madre, hija y niña de 9 años
Tatuaje de mariposa en pierna
Cabello corto y ondulado
Cabello largo


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