En el día 39 del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, Donald Trump lanza un ultimátum sobre el estrecho de Ormuz y advierte una “destrucción total”, mientras ataques y crisis energética agravan la guerra en Oriente Medio.
INFOSTOCKMX — En el día 39 de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la confrontación alcanza uno de sus momentos más críticos. La presión militar y política converge en el estrecho de Ormuz, punto estratégico para el suministro energético global, mientras el discurso de Washington eleva el tono y reduce los márgenes de contención.
El presidente Donald Trump lanzó un ultimátum directo a Teherán: abrir completamente el paso marítimo o enfrentar la “destrucción total” de infraestructuras clave. “Toda una civilización morirá esta noche”, advirtió en redes sociales, horas antes de la fecha límite fijada por su administración. Aunque calificó la respuesta iraní como “significativa”, la consideró “insuficiente”, manteniendo la amenaza de una ofensiva de gran escala.
Desde Irán, autoridades militares desestimaron las declaraciones, calificándolas de “delirantes” y señalando que buscan encubrir la “humillación” estadounidense en la región. En paralelo, los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel se intensificaron contra infraestructura energética, aeropuertos y zonas residenciales. Ataques en provincias como Alborz y Teherán dejaron decenas de muertos, incluidos menores, mientras instalaciones vinculadas al yacimiento de gas South Pars —la mayor reserva mundial— fueron alcanzadas.
La ofensiva también impacta objetivos sensibles: el organismo nuclear de la ONU advirtió que ataques cercanos a la central de Bushehr representan “un peligro muy real para la seguridad nuclear”. A su vez, Irán reportó la muerte del jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica, Majid Khademi, en un ataque israelí, en lo que considera una escalada directa contra su estructura militar.
En el Golfo Pérsico, la guerra se expande con rapidez. Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos interceptan drones y misiles iraníes, mientras instalaciones energéticas y bases militares resultan afectadas. En Bahréin, el puente Rey Fahd fue cerrado por temor a ataques. A nivel global, el impacto energético se profundiza: países como Corea del Sur buscan rutas alternativas de suministro, mientras Xi Jinping llamó a acelerar un nuevo sistema energético ante la volatilidad de precios.
En otros frentes, la violencia continúa. En Israel, un misil iraní impactó un edificio residencial en Haifa, dejando muertos. En Líbano, los bombardeos israelíes han provocado más de 1,1 millones de desplazados, según la ONU, además de víctimas en Beirut y el sur del país. En Irak, ataques con drones y explosiones cerca de Erbil reflejan la extensión del conflicto más allá de sus actores principales.
En el ámbito diplomático, Irán rechazó un alto el fuego temporal propuesto por Washington, argumentando que permitiría a sus adversarios reorganizarse. En su lugar, planteó un esquema de diez puntos que incluye el levantamiento de sanciones y un nuevo orden en el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, el Comando Central de Estados Unidos afirma haber atacado más de 13 mil objetivos iraníes, confirmando la magnitud de la ofensiva.
A 39 días del inicio de la guerra, el conflicto evidencia una escalada sostenida donde las amenazas abiertas, los ataques a infraestructura crítica y la expansión regional configuran un escenario de alta inestabilidad, con implicaciones directas en la seguridad internacional y el equilibrio energético global.


0 Comentarios