Las fugas en el pozo Concepción-134 en Minatitlán, Veracruz, durante marzo y abril de 2026, evidencian un abandono más de infraestructura de Pemex, contaminación en la laguna Mezcalapa y afectaciones a comunidades pesqueras en el sur del Golfo de México.
MINATITLÁN, VERACRUZ. — Las recientes fugas de hidrocarburo en la comunidad de La Concepción, en Minatitlán, Veracruz, han reactivado la alarma ambiental en el sur del Golfo de México, donde pobladores denuncian contaminación persistente en cuerpos de agua y zonas de producción, atribuida a infraestructura abandonada de Pemex.
El foco del problema es el pozo Concepción-134, fuera de operación desde 2003, que ha registrado al menos cuatro fugas en semanas recientes. La empresa reconoció intervenciones los días 8 y 11 de marzo, así como el 1 y 16 de abril, mediante la colocación de grapas con empaques de neopreno y pruebas de hermeticidad en el cabezal. Sin embargo, habitantes de la zona aseguran que las filtraciones reaparecen de forma intermitente y se extienden hacia la laguna Mezcalapa y parcelas cercanas.
Este cuerpo de agua es el sustento directo de aproximadamente 300 familias dedicadas a la pesca ribereña. Pescadores reportan olores persistentes, manchas de hidrocarburo en la superficie y afectaciones a la fauna. “No es la primera vez ni la segunda; llevamos años con lo mismo y nadie da una solución definitiva”, señalaron habitantes, quienes advierten que la contaminación ha sido constante sin una intervención de fondo.
Aunque Pemex sostiene que los incidentes no representan riesgo para la población, especialistas ambientales advierten que los derrames en pozos inactivos reflejan problemas de corrosión y presión residual en infraestructura sin mantenimiento adecuado. Además, la empresa no ha informado si contempla el cierre técnico definitivo del pozo, una demanda reiterada por la comunidad afectada.
El caso ocurre en un contexto más amplio de presión ambiental sobre la industria petrolera en el Golfo de México. En semanas recientes, un derrame de mayor escala en el complejo Cantarell evidenció fallas en ductos envejecidos y omisiones operativas dentro de Pemex, con impactos en cientos de kilómetros de litoral y cuestionamientos por parte de organizaciones ambientales sobre la transparencia y la rendición de cuentas.
Asimismo, organizaciones como Greenpeace han señalado que la respuesta institucional ante estos eventos ha sido insuficiente para dimensionar el daño ambiental, al advertir que no existe claridad sobre el volumen de hidrocarburo derramado ni sobre los costos de remediación, lo que limita la evaluación integral de los impactos y las compensaciones a comunidades.
En paralelo, otros eventos ambientales en la región, como la mortandad de peces en sistemas lagunares entre Veracruz y Tamaulipas, han incrementado la preocupación social sobre el estado de los ecosistemas. Aunque autoridades descartaron la presencia de hidrocarburos en ese caso, la recurrencia de incidentes ha debilitado la confianza en la gestión ambiental de la región.
Las fugas en el pozo Concepción-134 evidencian que la problemática no se limita a instalaciones en operación, sino que también involucra activos abandonados que continúan generando riesgos. En este escenario, la falta de mantenimiento estructural y de soluciones definitivas mantiene expuestas a comunidades enteras a episodios recurrentes de contaminación.


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