A las 06:20 horas, policías de Tlaxcala desalojaron con gas y toletes a campesinos en el Arco Norte, en Nanacamilpa, tras casi 24 horas de bloqueo. Manifestantes denuncian represión y desapariciones, mientras el conflicto escala en la región centro.
TLAXCALA — El conflicto carretero en el corredor Tlaxcala-Puebla escaló a un nivel de confrontación directa la mañana de este martes, cuando fuerzas de seguridad intervinieron para retirar a campesinos que mantenían bloqueado el Arco Norte. El operativo, ejecutado al amanecer, marcó un punto de quiebre en una protesta que ya acumulaba casi 24 horas de interrupción vial en una de las rutas estratégicas del centro del país.
Alrededor de las 06:20 horas, elementos antimotines de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala dispersaron a los manifestantes mediante el uso de gas lacrimógeno y chorros de agua, liberando el paso en dirección a Hidalgo. La intervención tomó por sorpresa a los campesinos, quienes mantenían el cierre en el tramo del Arco Norte a la altura de Nanacamilpa, así como en la carretera federal México–Veracruz. Registros en video documentan el momento en que los agentes avanzan con equipo antimotines mientras lanzan los dispositivos para disolver la protesta.
Tras el desalojo, surgieron denuncias de presuntos abusos. Campesinos y transportistas reportaron agresiones físicas durante el operativo y señalaron la presunta desaparición de algunos participantes luego del enfrentamiento. Las acusaciones apuntan directamente al gobierno encabezado por Lorena Cuéllar, al que responsabilizan de haber recurrido a la fuerza para contener una movilización que formaba parte de una protesta de alcance nacional.
Horas más tarde, frente al Palacio de Gobierno, productores del campo ofrecieron una rueda de prensa en la que insistieron en que la intervención policial buscó frenar su derecho a manifestarse. Advirtieron que el movimiento no se detiene y que podrían convocar a nuevas movilizaciones en coordinación con organizaciones de otros estados, dependiendo del curso del diálogo con autoridades federales.
El desalojo en Tlaxcala no sólo reabre el paso en un punto crítico, sino que introduce un nuevo factor de tensión en un conflicto que ya impacta la red carretera nacional. La disputa, lejos de disiparse, suma ahora señalamientos de uso de la fuerza que amplifican el alcance político y social de las protestas.



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