La nueva presidenta de Morena, Ariadna Montiel, prometió desde el VIII Congreso Nacional Extraordinario que "no tolerará corrupción" y que quien incurra en actos indebidos "no será candidato". Su discurso evitó mencionar a Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza Cázarez y los otros ocho acusados de narcotráfico por una corte de Nueva York.

CDMX — En el World Trade Center de la Ciudad de México, Ariadna Montiel asumió la presidencia de Morena en medio del mayor escándalo de narcopolítica que ha enfrentado el partido desde su fundación. Su discurso, pronunciado durante el VIII Congreso Nacional Extraordinario, fue una colección de promesas que la situación actual de Morena contradice punto por punto. "Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena", declaró. El problema: el gobierno de Sinaloa, donde el gobernador morenista Rubén Rocha Moya recibía sobornos del Cártel, ya existía. Y Morena lo toleró durante años.

Montiel afirmó que "quien incurra en actos indebidos no será candidato, incluso si gana encuestas". Pero Rocha Moya fue candidato, ganó la elección con apoyo del Cártel (robo de urnas, secuestro de opositores) y gobernó desde 2021 hasta hace una semana, cuando la presión de Estados Unidos lo obligó a pedir licencia. El partido nunca lo investigó. Nunca lo sancionó. Nunca lo expulsó. La "tolerancia cero" de Montiel opera hacia el futuro, no hacia el pasado. Es una promesa que no repara los hechos.

La nueva dirigente morenista declaró su "rechazo total al nepotismo". Sin embargo, el senador Enrique Inzunza Cázarez, uno de los diez acusados por la corte de Nueva York y militante de Morena, tiene a su esposa Claudia Meza Avendaño como magistrada en el Poder Judicial de Sinaloa. Sus hermanas Aída Inzunza (magistrada del Tribunal Electoral) y Lorena Inzunza (jueza civil en Culiacán), y su hermano Javier Inzunza (secretario de acuerdos del Supremo Tribunal) también ocupan cargos judiciales. El senador, acusado de narcotráfico, no ha pedido licencia, no ha sido investigado por Morena y sigue ejerciendo. El rechazo al nepotismo, al parecer, no aplica para los suyos.

El discurso de Montiel incluyó un llamado a "cerrar filas frente a intentos de injerencia extranjera". Esa frase, en el contexto actual, es una declaración política: Morena considera que una acusación formal del Distrito Sur de Nueva York, con 34 páginas de pruebas documentales (listas de sobornos, fotografías de reuniones con sicarios armados, testimonios de informantes), es "injerencia extranjera", no justicia internacional. El partido no llama a investigar a sus funcionarios. Llama a defenderlos del "exterior".

Lo que Montiel no dijo es tan revelador como lo que dijo. No mencionó el nombre de Rubén Rocha Moya. No mencionó el de Enrique Inzunza Cázarez. No mencionó el de Juan de Dios Gámez Mendívil. No habló de las listas de sobornos incautadas. No anunció una comisión de honor ni un proceso de expulsión. No dijo la palabra "narcotráfico". En su lugar, ofreció un examen de conciencia para la militancia y la promesa de que, de ahora en adelante, las cosas serán diferentes. Morena ya tuvo oportunidad de ser diferente en 2024, cuando Sheinbaum subió al escenario con Rocha Moya en lugar de investigarlo.

El contraste con la oposición es brutal. Mientras Montiel hablaba de "unidad frente a la injerencia", Alejandro Moreno (PRI) declaraba en Saltillo que "Morena es un cártel" y usaba el caso Sinaloa como prueba. El PRI ha convertido el expediente NARCOESTADO en un arma de campaña. Morena, en un problema de "soberanía". El votante mexicano tendrá que decidir entre el partido que protege a sus narcopolíticos bajo el manto del nacionalismo y el partido que los señala para ganar elecciones.

El verdadero desafío de Ariadna Montiel no es "fortalecer el movimiento desde el territorio" ni "difundir el periódico Regeneración". Es responder a una pregunta documentada: ¿Morena va a investigar, sancionar y expulsar a sus propios narcopolíticos, o los va a seguir protegiendo bajo el discurso de la soberanía nacional? Hasta ahora, la respuesta es silencio, omisiones y un discurso de "tolerancia cero" que no nombra a los intocables. Las palabras de Montiel son un espejo. Detrás de él, sigue el narcoestado.

Fuente: Discurso de Ariadna Montiel en VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena, World Trade Center, CDMX (3 de mayo de 2026). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF), Distrito Sur de Nueva York. Expediente NARCOESTADO completo. Declaraciones de Alejandro Moreno en Saltillo. Información sobre nepotismo de Enrique Inzunza Cázarez.
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