La Cámara de Diputados avaló con 307 votos a favor y 128 en contra la reforma constitucional impulsada por Ricardo Monreal que establece como causal de nulidad electoral la intervención extranjera que influya en los resultados. El dictamen fue turnado al Senado tras una sesión que se prolongó durante toda la madrugada.
CDMX — La Cámara de Diputados aprobó alrededor de las 8:00 horas de este jueves, tras una sesión que se extendió durante toda la madrugada, la reforma constitucional que añade una nueva causal de nulidad de elecciones: la intervención o injerencia extranjera que influya en los resultados electorales. El dictamen, impulsado por el coordinador de Morena, Ricardo Monreal, obtuvo 307 votos a favor, 128 en contra y una abstención. Fueron desechadas todas las reservas presentadas por la oposición. La minuta fue turnada al Senado de la República para su análisis y eventual discusión.
El propio Monreal modificó la redacción original de su iniciativa durante el debate. La propuesta inicial planteaba anular elecciones cuando “exista intervención de individuos, organizaciones o gobiernos extranjeros con la intención de influir”. El texto final, que el legislador calificó como “más contundente”, establece como causal “que se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales”. El cambio es relevante: ya no basta con demostrar la intención; se requiere que la intervención tenga un efecto determinante en el resultado. Los alcances específicos y los supuestos jurídicos para acreditar la injerencia serán definidos en la legislación secundaria.
Al fundamentar el dictamen, Monreal sostuvo que la reforma busca “blindar al país de posibles intervenciones extranjeras” y advirtió que “no estamos lejos de presentarse y no estamos lejos de sufrirlas si no ponemos un alto constitucional”. El presidente de la Junta de Coordinación Política afirmó que únicamente corresponde a los mexicanos decidir sobre sus representantes y forma de gobierno. La reforma adiciona un inciso a la base VI del artículo 41 constitucional, sumando una cuarta causal de nulidad electoral a las ya previstas: rebase de topes de campaña, compra de cobertura informativa y uso de recursos ilícitos.
La oposición cuestionó duramente la reforma. La diputada Annia Sarahí Gómez Cárdenas (PAN) afirmó que se busca “anular elecciones con cualquier pretexto y desconocer resultados electorales que no favorezcan. Esto no es democracia ni defensa de la soberanía, es hambre de seguir pagando privilegios”. La diputada Marcela Guerra Castillo (PRI) señaló una omisión central: “La reforma habla de intervención extranjera, pero evita mencionar secuestro de candidatos, captura criminal o control territorial”. Irais Virginia Reyes De la Torre (MC) fue más lejos: “El verdadero riesgo para las elecciones es el crimen organizado, son los grupos criminales que controlan territorios, financian campañas y deciden quién puede competir o no”.
Los críticos también señalaron una contradicción evidente. Mientras Morena propone anular elecciones por injerencia extranjera, el partido ha sido asesorado por figuras internacionales. La oposición mencionó al consultor español Antoni Gutiérrez-Rubí, quien colaboró con la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum, así como al exvicepresidente español Pablo Iglesias y su medio Canal Red. “La reforma no toca eso”, denunciaron legisladores del PAN y MC. Para ellos, la iniciativa nace de una paranoia selectiva: se teme a la injerencia de Donald Trump o de Washington, pero se acepta la asesoría de consultores europeos afines al proyecto oficialista.
Del lado oficialista, la diputada María de los Dolores Padierna Luna (Morena) defendió la reforma como “más que oportuna” ante las “fuertes presiones externas” que enfrenta México. Ruth Maricela Silva Andraca (PVEM) sostuvo que el Estado no debe tolerar presiones que vulneren el sufragio. Lilia Aguilar Gil (PT) advirtió: “Hoy, cuando se afecta el multilateralismo en el mundo, países como el nuestro son elementos de disputa de grandes naciones. Tenemos que hacer un frente nacional”.
La reforma, una de las cuatro que Morena ha impulsado en este periodo extraordinario de mayo de 2026, pasará ahora al Senado para su revisión. De ser aprobada —como se anticipa, dada la mayoría oficialista—, será remitida a los Congresos locales para su ratificación. La elección de 2027 será la primera en aplicarse bajo esta nueva causal de nulidad. La oposición advierte que la herramienta servirá para desconocer resultados adversos al oficialismo bajo el pretexto de una declaración incómoda de un líder extranjero. El oficialismo responde que se trata de defender la soberanía. La discusión, lejos de cerrarse, se trasladará ahora al Senado y, eventualmente, a la calle y a las urnas.


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