El jefe de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, declaró ante el Senado que la acusación contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es "solo el comienzo" de una lucha contra políticos mexicanos que cooperan con los cárteles. "(Los políticos en México) son igualmente responsables de la muerte y destrucción de una cantidad récord de estadounidenses", sentenció. "Esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México".

WASHINGTON, EE.UU. — El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terry Cole, compareció este martes ante el Senado estadounidense y dejó una advertencia que resonará en los pasillos del poder mexicano. Al ser cuestionado por el senador republicano por Luisiana, John Kennedy, sobre la acusación presentada contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, Cole fue contundente: "No cabe duda de que los narcotraficantes y altos funcionarios del Gobierno mexicano han estado involucrados durante años, pero ahora de repente le estamos prestando atención a esto".

Cole, nominado al frente de la DEA tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, no se limitó a describir el problema. Asignó responsabilidad directa a los políticos mexicanos: "(Los políticos en México) son igualmente responsables de la muerte y destrucción de una cantidad récord de estadounidenses al cooperar, conspirar y ayudar a producir este veneno para que cruce la frontera". La equiparación es radical: para la DEA, un funcionario corrupto que protege a un cártel es tan culpable como el narcotraficante que produce la droga. No es retórica. Es la base doctrinal para justificar acciones legales y operativas contra políticos mexicanos.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

La declaración más relevante de Cole, sin embargo, fue prospectiva. "Le aseguro que esto es solo el comienzo de lo que está por venir en México", sentenció el jefe de la DEA. La frase confirma lo que el fiscal general interino Todd Blanche había adelantado una semana antes: habrá más acusaciones contra políticos mexicanos. Cole no dio nombres ni fechas, pero su autoridad como jefe de la agencia antidrogas más poderosa del mundo añade peso específico a la advertencia. No es una especulación. Es un anuncio oficial.

El patrón se consolida. El 29 de abril, el Distrito Sur de Nueva York presentó la acusación contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios sinaloenses. El 6 de mayo, Blanche advirtió que habría más. El 8 de mayo, Trump declaró que "los cárteles gobiernan México". El 12 de mayo, el secretario de Defensa Pete Hegseth exigió a México "aún más" para que EE.UU. "no tenga que hacerlo". El mismo 12 de mayo, Cole sentencia que esto es "solo el comienzo". La administración Trump ha orquestado una campaña coordinada y multidireccional de presión contra México, y el frente judicial es solo una de sus aristas.

El contexto de la declaración de Cole es una audiencia en el Senado, un espacio institucional que trasciende al gobierno de Trump. La advertencia queda registrada en los anales del Congreso estadounidense, lo que le da una permanencia que trasciende el cambio de administración. Cualquier futuro gobierno en EE.UU. podría heredar estas averiguaciones. La presión sobre México no es coyuntural. Se está institucionalizando.

El expediente NARCUS ha documentado los primeros 10 casos: los funcionarios sinaloenses. Pero Cole sugiere que la lista se ampliará. ¿A qué estados? ¿A qué niveles de gobierno? ¿Incluirá a funcionarios federales? ¿Alcanzará a legisladores, jueces, altos mandos militares? La DEA tiene décadas de inteligencia acumulada sobre vínculos entre políticos mexicanos y el narcotráfico. La administración Trump ha dado la orden de usar esa información. El "comienzo" fue Sinaloa. El siguiente capítulo está por escribirse.

La respuesta de México hasta ahora ha sido: negación de urgencia por parte de la FGR, seguridad adicional para Rocha Moya, silencio presidencial en el cónclave "Por la soberanía nacional", y notas diplomáticas pidiendo pruebas. Cole acaba de decir que las pruebas existen y que se usarán. "Durante años" han estado involucrados, dijo. "Ahora de repente le estamos prestando atención". Sheinbaum puede seguir hablando de soberanía. Pero la DEA está advirtiendo que el tiempo de los discursos se acaba. Lo que viene son más acusaciones, más presión y, quizás, más extradiciones. La pregunta es si México cambiará su estrategia antes de que la lista de acusados incluya a figuras aún más incómodas para la 4T.

Fuente: Comparecencia de Terry Cole, director de la DEA, ante el Senado de Estados Unidos (12 de mayo de 2026). Pregunta del senador John Kennedy (R-Luisiana). Declaraciones previas de Todd Blanche (6 de mayo de 2026). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF). Expediente NARCUS, reportajes 1-38.
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