La OMS ha declarado una emergencia de salud pública internacional ante el brote de ébola cepa Bundibugyo en el este de República Democrática del Congo. Hay 134 muertes sospechosas y más de 500 casos. Sin vacuna aprobada, el virus se propagó durante semanas sin ser detectado y ya alcanzó Uganda.

INFOSTOCKMX — El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó su “profunda preocupación por la magnitud y la velocidad” del brote de ébola causado por la cepa Bundibugyo en el este de la República Democrática del Congo. Las autoridades congoleñas reportan 134 muertes sospechosas y más de 500 casos sospechosos, con 30 confirmaciones por laboratorio. La vecina Uganda ya notificó dos casos confirmados, incluyendo un fallecimiento en su capital, Kampala, entre personas que viajaron desde el Congo. La OMS declaró el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, lo que activa una respuesta coordinada global.

El virus se propagó sin ser detectado durante semanas después de la primera muerte conocida, ocurrida el 24 de abril en Bunia, capital de la provincia de Ituri. Las autoridades realizaron inicialmente pruebas solo para detectar la cepa más común, conocida como Zaire, y los resultados fueron negativos. Según el Dr. Richard Kitenge, gestor de incidentes del Ministerio de Salud congoleño, ese error diagnóstico retrasó la respuesta. El reconocido virólogo Jean-Jacques Muyembe, del Instituto Nacional de Investigación Biomédica, fue contundente: “Nuestro sistema de vigilancia falló. El laboratorio de Bunia debió haber continuado la búsqueda y enviado las muestras al laboratorio nacional. Algo falló. Por eso terminamos en esta situación catastrófica”. La primera confirmación de ébola Bundibugyo recién llegó el 14 de mayo, tres semanas después de la primera muerte.

La cepa Bundibugyo es una variante rara del ébola para la cual no existen medicamentos ni vacunas aprobados. El Congo espera recibir envíos desde Estados Unidos y Gran Bretaña de una vacuna experimental desarrollada por investigadores de Oxford contra diferentes tipos del virus, pero los expertos advierten que esos esfuerzos llevarán tiempo. La vacuna Ervebo, utilizada contra la cepa Zaire, está entre las consideradas para un posible uso, aunque su disponibilidad tardaría al menos dos meses. Anne Ancia, jefa del equipo de la OMS en el Congo, fue pesimista: “No creo que en dos meses hayamos terminado con este brote”.

La geografía del brote agrava la crisis. Los casos confirmados se extienden por Bunia (capital de Ituri), Goma (capital de Kivu Norte), y las localidades de Mongbwalu, Nyakunde y Butembo, un conglomerado de más de un millón de habitantes. Goma está controlada por el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, lo que dificulta el envío de ayuda humanitaria. Benjamin Mbonimpa, secretario permanente del M23, declaró que el gobierno rebelde ha establecido puntos de entrada y salida en Goma y que se hará cargo de los servicios funerarios si el virus se propaga. Partes del este del Congo en manos de grupos armados representan un obstáculo adicional para los equipos de respuesta.

Sobre el terreno, la situación es caótica y los recursos son insuficientes. Trish Newport, responsable del programa de emergencias de Médicos Sin Fronteras, relató que su equipo en Bunia identificó casos sospechosos durante el fin de semana en el hospital de Salama, un centro que carece de sala de aislamiento. Intentaron trasladar a los pacientes a otro centro de salud sin éxito. “En todos los centros a los que llamaron dijeron: ‘Estamos saturados de casos sospechosos. No tenemos espacio’. Esto da una idea de lo caótica que es la situación actualmente”, afirmó Newport. La oficina de UNICEF en Bunia informó del envío de 16 toneladas de suministros, principalmente desinfectantes, jabones, equipos de protección personal y tabletas potabilizadoras de agua. Sin embargo, Anne Ancia advirtió que los recortes en la financiación humanitaria han tenido “un marcado efecto perjudicial”. Matthew M. Kavanagh, de la Universidad de Georgetown, criticó la decisión previa del gobierno de Trump de retirarse de la OMS y recortar la ayuda exterior, “el mismo sistema de vigilancia diseñado para detectar estos virus a tiempo”.

Entre los casos confirmados se encuentra un médico estadounidense, el Dr. Peter Stafford, que atendía pacientes en un hospital de Bunia, según la organización cristiana para la que trabaja. Tedros confirmó que un estadounidense dio positivo y fue trasladado a Alemania, sin identificar al paciente. La OMS aún no ha identificado al “paciente cero”. El Ministerio de Salud congoleño informó que el primer fallecido, el 24 de abril en Bunia, fue repatriado a la zona de salud de Mongbwalu, una zona minera de alta densidad poblacional. “Eso causó la escalada del brote de ébola”, declaró el ministro de Salud congoleño, Samuel Roger Kamba. Mientras tanto, en los barrios de Bunia crece el pánico. “Es verdaderamente triste y doloroso porque ya hemos pasado por una crisis de seguridad, y ahora el ébola también está aquí”, dijo el residente Justin Ndasi. Noëla Lumo, otra residente, expresó: “Conozco las consecuencias del ébola, sé lo que se siente”. Las autoridades locales instan a la calma y a adoptar medidas de barrera: higiene rigurosa y precaución extrema en los funerales, una de las vías de contagio más frecuentes durante brotes anteriores que dejaron más de 11.000 muertos en África Occidental.

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