El Departamento de Estado de Estados Unidos, encabezado por Marco Rubio, inició una revisión de los 53 consulados que México mantiene en territorio estadounidense, lo que podría derivar en cierres. La medida, revelada por CBS News, solo se había aplicado antes a China y Rusia. Ocurre en medio de tensiones por el caso Rocha Moya y la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua.

WASHINGTON, EE.UU. — El gobierno de Donald Trump escaló la presión sobre México a un nivel diplomático sin precedentes. El Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, inició una revisión de los 53 consulados que México mantiene en Estados Unidos, lo que podría derivar en el cierre de algunas representaciones diplomáticas mexicanas. La información, revelada por CBS News, cita a funcionarios estadounidenses que confirman que la evaluación forma parte de una estrategia más amplia para alinear la política exterior con la agenda "America First" de Trump.

Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales, declaró que la dependencia "revisa constantemente todos los aspectos de las relaciones exteriores para asegurar que respondan a la agenda de 'America First'". La frase, en apariencia genérica, adquiere un significado concreto cuando se analiza el contexto: solo China y Rusia habían enfrentado medidas similares en territorio estadounidense. México está siendo colocado en la misma categoría que los dos principales adversarios geopolíticos de Estados Unidos.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS, la investigación de Región Global sobre la captura criminal del Estado mexicano. —

La revisión consular ocurre en un momento de máxima tensión bilateral. Entre los factores desencadenantes mencionados por los funcionarios estadounidenses se encuentran la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua (tras un accidente automovilístico posterior a un operativo en un narcolaboratorio) y las recientes acusaciones del Departamento de Justicia contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios. Trump no está actuando solo en el frente penal. Está actuando en el frente diplomático, consular y, potencialmente, militar.

Actualmente, México cuenta con una de las redes consulares más amplias del mundo, con 53 oficinas distribuidas en distintos estados de Estados Unidos. Esa red brinda servicios legales, documentación y asistencia a millones de mexicanos radicados en ese país. Un cierre de consulados afectaría directamente a la diáspora mexicana, dificultando trámites migratorios, la expedición de pasaportes, la protección consular y la asistencia legal. La medida no es solo diplomática. Es práctica. Golpea a los mexicanos más vulnerables en EE.UU.

La respuesta de México, hasta ahora, ha sido limitada. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) envió una nota diplomática a Estados Unidos solicitando pruebas que sustenten las acusaciones contra Rocha Moya y otros funcionarios. No se ha anunciado ninguna medida de retorsión diplomática. México no ha amenazado con revisar los consulados estadounidenses en su territorio. Tampoco ha convocado a su embajador en Washington. La asimetría de poder en la relación bilateral se manifiesta crudamente: EE.UU. aprieta; México responde con notas diplomáticas.

El expediente NARCUS ha documentado durante 33 reportajes cómo la administración Trump ha utilizado múltiples herramientas para presionar a México: acusaciones penales contra funcionarios, "fase terrestre" de operaciones contra cárteles, amenazas de acciones unilaterales, designación de cárteles como organizaciones terroristas, y advertencia de más acusaciones por parte del procurador general interino Todd Blanche. La revisión de los consulados es la última pieza de ese rompecabezas de presión total. Trump no está dejando espacio para que México ignore la crisis.

El precedente es inquietante. China y Rusia fueron sometidas a medidas similares antes de que la relación con Estados Unidos entrara en una espiral de sanciones, expulsiones de diplomáticos y confrontación abierta. México no es China ni Rusia, pero la administración Trump lo está tratando como un adversario, no como un socio. La pregunta que debe hacerse la cancillería mexicana es si esta revisión es una amenaza negociadora —un "gesto" para forzar concesiones en extradiciones— o el primer paso de un desmantelamiento sistemático de la presencia diplomática mexicana en EE.UU. La historia reciente sugiere que Trump no hace amenazas vacías.

Sheinbaum ha optado por un discurso soberanista, cónclaves internos y movilización de bases. Pero los consulados no se defienden con discursos. Se defienden con diplomacia, con cooperación y, a veces, con concesiones. México tendrá que decidir si sigue atrincherándose en una postura que lo aísla regionalmente —como documentó el reportaje 33 sobre Lula— o si cambia de estrategia antes de que Trump ejecute una medida que afectará a millones de mexicanos. El tiempo se agota. Los consulados están en la mira. Y la respuesta de México, por ahora, es una nota diplomática.

Fuente: CBS News (7-8 de mayo de 2026). Declaraciones de Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales. Declaraciones de Claudia Sheinbaum sobre nota diplomática de la SRE. Expediente NARCUS, reportajes 1-33. Contexto de tensiones por caso Rocha Moya y muerte de agentes de la CIA en Chihuahua.
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