Jorge Antonio Cano Félix, yerno del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, trabajaba en Petróleos Mexicanos con control sobre contratos de exploración y extracción, operaba con amenazas y despidos, y era protegido por el director de Pemex y por "el poder presidencial". Abandonó la paraestatal una semana antes de la acusación de Estados Unidos contra su suegro. Es el eslabón perdido entre el narco y la campaña presidencial.

CDMX — El expediente NARCUS ha documentado la captura criminal del Estado mexicano a través de 30 reportajes. El reportaje 31 expone lo que otros medios no han publicado: la operación de Jorge Antonio Cano Félix, yerno de Rubén Rocha Moya, dentro de Petróleos Mexicanos (Pemex), con poder, amenazas, despidos, protección institucional y un vínculo directo con el financiamiento de la campaña presidencial de Claudia Sheinbaum. Cano Félix es el "eslabón perdido" que conecta al narcoestado sinaloense con la cúpula del gobierno federal.

Jorge Antonio Cano Félix está casado con Eneyda Rocha, hija del gobernador con licencia de Sinaloa. Llegó a Pemex con un cargo de dirección. Su perfil de LinkedIn —egresado de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde Rocha Moya fue rector— no revela el verdadero poder que ejerció. Según fuentes directas de Pemex entrevistadas por Región Global, cuya identidad se reserva por razones obvias, Cano Félix arribó a la paraestatal por "favor presidencial". Se le relaciona como el principal donante oficial de la campaña de Sheinbaum y, según las mismas fuentes, presumía que entregaba personalmente "maletas de dinero" a la entonces candidata.

Una vez dentro de Pemex, Cano Félix no se limitó a un puesto burocrático. Pidió —y ejerció— control sobre contratos de exploración, perforación y extracción de crudo y gas. Su poder solo fue frenado por la dilación de gerentes subalternos que se negaban a proceder "fuera de norma". Cano Félix montaba en cólera cada vez que le decían que no. Su estilo de gestión pasó de las "majaderías" a las amenazas y, en otros casos, a despidos arbitrarios. Afectó a varias gerencias durante los meses que estuvo en la paraestatal.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, no solo nunca dijo nada ante las quejas que llegaron a su oficina. Lo protegió. Avaló los despidos que Cano Félix operó y dio de alta a las personas que el sinaloense llevó a Pemex. La protección no venía solo de la cúpula de la paraestatal. Venía de más arriba. Las fuentes consultadas por Región Global son concluyentes: el poder que blindaba a Cano Félix era el presidencial. Claudia Sheinbaum sabía. O debería haber sabido.

Justo una semana antes de que todo mundo supiera que Rubén Rocha Moya era requerido por las autoridades estadounidenses, Cano Félix abandonó las instalaciones de Pemex. La coincidencia es extrema. No es una especulación: es un hecho confirmado por fuentes directas. El yerno del gobernador acusado de narcotráfico se fue de la paraestatal cuando el caso estaba a punto de estallar. ¿Dónde está ahora? El expediente NARCUS no tiene respuesta. Nadie la ha dado.

Otros medios han publicado información superficial sobre Cano Félix: su donación registrada ante el INE (31% de las aportaciones privadas a la campaña presidencial), su patrimonio de 9 vehículos (incluyendo un Ford Mustang 1966, una GMC Sierra 2023 y una Harley-Davidson), terrenos pagados al contado, y una queja de la Auditoría Superior de la Federación por un daño patrimonial de 417 mil pesos en el ISSSTE. Ninguno de esos medios ha publicado lo que Región Global confirma: su operación dentro de Pemex, su poder, sus amenazas, la protección de Rodríguez Padilla, la protección presidencial, su salida anticipada y el vínculo con "maletas de dinero" para la campaña de Sheinbaum.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha dicho esta semana que "no protege a nadie" y que "para detener a alguien tiene que cumplirse con la ley mexicana". El expediente NARCUS documenta que su gobierno protegió a un familiar de un gobernador acusado de narcotráfico, que ese familiar operaba en Pemex con poder y amenazas, que fue blindado por el director de Pemex y por "el poder presidencial", y que desapareció de la escena pública justo antes de que el caso estallara. No es una acusación menor. Es el eslabón perdido que conecta al narcoestado de Sinaloa con la cúpula de Morena.

La pregunta que abre este reportaje no es retórica: ¿Dónde está Jorge Antonio Cano Félix? ¿Lo protegerá también la "ley mexicana"? ¿La Fiscalía General de la República lo citará a comparecer? ¿La presidenta Sheinbaum responderá preguntas sobre el "principal donante oficial" que presumía entregarle "maletas de dinero"? El expediente NARCUS no tiene respuestas. Pero las preguntas ya están en la mesa. Y el silencio, hasta ahora, ha sido la única respuesta del gobierno mexicano.

Fuente: Fuentes directas de Petróleos Mexicanos (Pemex), identidad reservada. Investigación exclusiva de Región Global. Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF), Distrito Sur de Nueva York. Declaraciones de Claudia Sheinbaum en conferencia matutina (7 de mayo de 2026). Reportes de La Silla Rota y Político.mx (6-7 de mayo de 2026). Expediente NARCUS, reportajes 1-30.
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