El senador Enrique Inzunza Cázarez compareció ante la Fiscalía General de la República en Culiacán, cumpliendo con el citatorio derivado de la acusación de Estados Unidos. No se acogió a su fuero y reiteró que sería "abogado de mí mismo". Junto a él, Dámaso Castro Saavedra (vicefiscal con licencia), Marco Antonio Almanza Avilés (exjefe policiaco), Juan de Dios Gámez Mendívil (alcalde con licencia) y Rubén Rocha Moya (gobernador con licencia) también comparecieron. Al menos cinco de los diez acusados han declarado.

CULIACÁN, SINALOA. — La estrategia de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre los acusados de la narcopolítica sinaloense comenzó a materializarse. Este martes 26 de mayo, el senador Enrique Inzunza Cázarez —el único de los diez que se ha negado a pedir licencia— se presentó pasando el mediodía en las oficinas de la delegación Sinaloa de la FGR en Culiacán. Minutos después, también ingresó Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación estatal. Inzunza cumplió su palabra: días antes había anunciado que atendería el llamamiento y que no se acogería a su fuero. "Seré abogado de mí mismo, amparado en mi probidad profesional y mi honradez personal", había escrito.

La comparecencia de Inzunza es un hecho relevante por varias razones. Primero, porque renunció voluntariamente a la inmunidad que le otorga su cargo de senador. No se ocultó tras el fuero. Segundo, porque mantiene su estrategia de autodefensa: no contrató abogados externos, confiando en su "probidad" y en que "las instituciones mexicanas" harán justicia. Tercero, porque su presencia desmiente las versiones de que estaba "refugiado" en Sinaloa evadiendo a la autoridad. Sin embargo, a diferencia de Rubén Rocha Moya, que publicó inmediatamente en redes sociales su versión de los hechos, Inzunza no emitió declaración pública después de comparecer. No se sabe si respondió todas las preguntas o si se acogió a algún derecho.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

La jornada de comparecencias fue nutrida. Dámaso Castro Saavedra, vicefiscal general de Sinaloa con licencia (señalado en las listas de sobornos como "Culiacan Regio"), se presentó y al salir se declaró inocente. Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde de Culiacán con licencia, también compareció. Rubén Rocha Moya ya había informado su comparecencia el mismo día. Al menos cinco de los diez acusados por el Distrito Sur de Nueva York han cumplido con el citatorio de la FGR. Los otros cinco —entre ellos Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega, ya entregados a EE.UU., y los exfuncionarios Alberto Jorge Contreras Núñez, José Antonio Dionisio Hipólito y Juan Valenzuela Millán— no han informado si comparecerán o si ya lo hicieron.

La FGR citó a los diez acusados el 24 de mayo. En menos de 48 horas, cinco de ellos se presentaron voluntariamente. La celeridad contrasta con la inacción de las semanas anteriores, cuando la Fiscalía no había movido un solo dedo. La presión de EE.UU. (directiva de Singh, entregas voluntarias de Mérida y Díaz Vega) y la creciente presión política (lonas ciudadanas, protestas del PAN) parecen haber activado a la Fiscalía. Pero comparecer no es lo mismo que ser imputado. La FGR aún no ha formulado cargos formales contra ninguno de los acusados.

Inzunza llegó a la cita con un discurso previo de confianza en las instituciones mexicanas. "Soy un hombre de la República, de sus leyes y de sus instituciones, a las que he servido con honor, decoro y compromiso", escribió. La pregunta es si esa confianza se mantendrá si la FGR decide avanzar hacia una imputación o si, por el contrario, la Fiscalía se limita a recibir declaraciones sin consecuencias. El senador ha dicho que no contratará abogados. En México, la autodefensa es posible. En EE.UU., ante una corte federal, sería inviable. Su estrategia sugiere que no contempla ser extraditado, o que confía en que el gobierno mexicano lo protegerá de una extradición.

El gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, ya había usado su comparecencia para respaldar a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la 4T. Inzunza no hizo lo propio. Su silencio post-comparecencia es llamativo. No se sabe si la FGR le impuso reserva o si él decidió no comentar. Lo cierto es que, mientras Rocha Moya utilizó su declaración como un acto político, Inzunza optó por el perfil bajo. Ambos cumplieron con la Fiscalía. Ambos dijeron ser inocentes. Pero sus estrategias de comunicación son distintas. La FGR, por su parte, mantiene silencio sobre el contenido de las comparecencias. No informa si los declarantes se acogieron a su derecho a no incriminarse, si se les notificó alguna imputación, o si se les impuso alguna medida cautelar. Mientras tanto, los acusados morenistas ya dieron su versión. La FGR tendrá que decidir si esa versión es creíble o si, por el contrario, hay elementos para formular cargos. La justicia no es solo comparecer. Es que la comparecencia tenga consecuencias. Fuente: Declaraciones de Enrique Inzunza Cázarez (23 de mayo de 2026). Comparecencias del 26 de mayo de 2026 (Rocha Moya, Inzunza, Castro Saavedra, Almanza Avilés, Gámez Mendívil). Comunicado de la FGR (24 de mayo de 2026). Expediente NARCUS, reportajes 1-68.

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