Japón incorporará al sistema público de salud el primer medicamento del mundo basado en células iPS para tratar el Parkinson. El fármaco Amchepry busca regenerar neuronas productoras de dopamina y abre una nueva etapa en la medicina regenerativa.

TOKIO — Japón dio un paso histórico en la medicina regenerativa al aprobar la cobertura pública del primer tratamiento del mundo basado en células iPS para pacientes con enfermedad de Parkinson. La decisión, avalada por un panel de expertos del gobierno japonés, coloca nuevamente al país asiático a la vanguardia de una tecnología biomédica que durante dos décadas ha sido vista como una de las grandes promesas de la medicina moderna.

El medicamento, denominado Amchepry, fue desarrollado por Sumitomo Pharma en colaboración con la Universidad de Kioto. El tratamiento consiste en células neuronales derivadas de células madre pluripotentes inducidas, conocidas como células iPS, capaces de transformarse en distintos tipos de tejidos humanos. Su objetivo es restaurar la producción de dopamina en el cerebro de pacientes con Parkinson, enfermedad neurodegenerativa que deteriora progresivamente el control motor.

Las autoridades japonesas fijaron el precio del tratamiento en aproximadamente 55.3 millones de yenes, equivalentes a unos 350 mil dólares antes de la cobertura del seguro público. El Ministerio de Salud estima que hasta 133 pacientes por año podrían ser candidatos al tratamiento en su punto máximo, dentro de un mercado proyectado en 7 mil 400 millones de yenes.

La aprobación ocurre bajo un esquema condicional y temporal diseñado para acelerar el acceso de terapias regenerativas a pacientes con enfermedades graves. Aunque Amchepry ya recibió autorización para fabricación y comercialización, la empresa deberá demostrar durante los próximos siete años su eficacia y seguridad definitiva para obtener autorización plena.

El avance representa además una reivindicación científica para el investigador Shinya Yamanaka, profesor de la Universidad de Kioto y ganador del Premio Nobel de Medicina en 2012 por desarrollar la tecnología de células iPS. Este año se cumplen dos décadas desde que Yamanaka logró generar por primera vez células iPS en ratones, un descubrimiento que transformó la investigación biomédica mundial al abrir la posibilidad de regenerar tejidos humanos sin recurrir a embriones.

La apuesta japonesa no se limita al Parkinson. Otro tratamiento basado en células iPS, denominado ReHeart, desarrollado por la empresa Cuorips surgida de la Universidad de Osaka para tratar insuficiencia cardíaca, también recibió autorización condicional y podría incorporarse al sistema público durante el verano. Japón busca así consolidar una industria biomédica donde la medicina regenerativa deje de ser únicamente un experimento de laboratorio para convertirse en una herramienta clínica real frente a enfermedades hasta ahora incurables.

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