El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, reconoció una colaboración antinarcóticos "impresionante y sin precedentes" con México, pero advirtió que Washington espera que el gobierno de Claudia Sheinbaum "intensifique sus esfuerzos" contra los cárteles. "Para que nosotros no tengamos que hacerlo", sentenció. El Pentágono prueba en la frontera sistemas antidrones aprendidos en la guerra de Ucrania.
WASHINGTON, EE.UU. — El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, compareció este martes ante el Comité de Gastos de la Cámara Baja y dejó clara la postura del Pentágono frente a México: colaboración sí, pero insuficiente. "Todo empieza ahí abajo (en las zonas): donde se producen y se distribuyen las drogas. Luego, estas pasan por México, donde hemos tenido una colaboración impresionante y sin precedentes. Y lo agradecemos", declaró. Inmediatamente después, añadió la condición: "Animamos a Defensa y a Marina a que continúen colaborando con nosotros... y a que hagan aún más. Esa es la expectativa del Gobierno de EU respecto del Gobierno mexicano: que intensifique sus esfuerzos para que nosotros no tengamos que hacerlo".
La advertencia de Hegseth es la versión institucional y castrense de la "fase terrestre" que Donald Trump anunció hace una semana. No es una amenaza velada. Es una expectativa explícita, formulada ante el Congreso estadounidense, con el secretario de Defensa como voz. El mensaje para Claudia Sheinbaum es claro: la colaboración actual no es suficiente. México debe hacer más en su territorio. De lo contrario, Washington está dispuesto a actuar.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
La comparecencia de Hegseth incluyó un detalle técnico de alto voltaje geopolítico. El Pentágono está probando sistemas antidrones en las seis nuevas Áreas Nacionales de Defensa creadas por Trump a lo largo de la frontera con México. Las lecciones no vienen de la guerra contra el narco. Vienen de Ucrania. Hegseth confirmó que su departamento está "utilizando esos lugares para agilizar el proceso mediante el cual vemos lo que los cárteles intentan hacer (con los drones) y actuamos contra ellos con nuevas capacidades que luego podemos desplegar en otros lugares, aprendiendo también de lo que ocurre en Ucrania". Tecnología de guerra convencional aplicada al combate a los cárteles. Y probada en la frontera con México.
El congresista demócrata por Texas, Henry Cuéllar, histórico aliado de los esfuerzos antinarcóticos bilaterales, fue quien formuló la pregunta que detonó las declaraciones de Hegseth. Pero Cuéllar no se limitó a preguntar: pidió abiertamente al Pentágono que presione más a México. "Quiero pedirles que continúen trabajando con México. Ciertamente ustedes tienen ahora alianzas sin precedentes... Hay sensibilidades históricas y sabemos por qué. Pero cuanto más puedan presionarlos para que colaboren con nosotros, mejor", aseguró. Un congresista demócrata, no un halcón republicano, pidiendo más presión contra México. La transversalidad de la postura en Washington es un dato relevante.
El contexto de estas declaraciones es la negativa mexicana a aceptar tropas estadounidenses en su territorio, una demanda que Trump ha repetido desde enero de 2025. Sin embargo, Sheinbaum ha hecho concesiones: ordenó en 2025 el envío de 10,000 tropas mexicanas a la frontera, ha participado en más de 800 "patrullajes espejo" con fuerzas de EE.UU., y ha permitido el uso de inteligencia estadounidense para atacar objetivos prioritarios —incluyendo el operativo que culminó con la muerte de "El Mencho", líder del CJNG. México coopera. Pero para Washington, no es suficiente. El estándar de Trump es la sumisión total en seguridad, y no la está obteniendo.
El expediente NARCUS ha documentado que la presión de EE.UU. es multifrente: penal (indictment contra Rocha Moya), retórica ("los cárteles gobiernan México"), diplomática (revisión de consulados), comercial (T-MEC) y ahora militar explícita (Hegseth). Sheinbaum ha respondido con soberanismo, cónclaves internos, movilización de bases y notas diplomáticas. El Pentágono acaba de decir que eso no es suficiente. La presidenta enfrenta una disyuntiva: escalar la cooperación militar (quizás aceptando presencia estadounidense en territorio mexicano) o escalar la confrontación (arriesgándose a acciones unilaterales de EE.UU.).
Hegseth no mencionó el caso Rocha Moya en su intervención. Pero el caso está en el trasfondo. La acusación del Departamento de Justicia contra el gobernador de Sinaloa y otros nueve funcionarios documenta que el Cártel de Sinaloa no operaba contra el gobierno, sino a través de él. La exigencia de que México "haga aún más" no es solo sobre el terreno. Es sobre la voluntad política de investigar, procesar y extraditar a sus propios narcopolíticos. Trump ya declaró que "los cárteles gobiernan México". Hegseth dice que México debe actuar "para que nosotros no tengamos que hacerlo". La pregunta, una vez más, es si Sheinbaum tiene el valor de actuar. O si preferirá esperar a que la "fase terrestre" sea una realidad operativa en el territorio mexicano.
Fuente: Comparecencia de Pete Hegseth ante el Comité de Gastos de la Cámara Baja de EE.UU. (12 de mayo de 2026). Declaraciones del congresista Henry Cuéllar. Declaraciones previas de Donald Trump (6-8 de mayo de 2026). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF). Expediente NARCUS, reportajes 1-37.


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