El gobierno de la Ciudad de México aseguró este lunes contar con una estrategia de sanidad internacional ante la llegada de 5.5 millones de visitantes para la Copa del Mundo 2026, en medio de brotes activos de sarampión y ébola. La secretaria Nadine Gasman afirmó que hay “poco riesgo” pero capacidad de toma de muestras y aislamiento.
CDMX — La Ciudad de México, que albergará 13 de los 104 partidos de la Copa del Mundo 2026, se prepara para recibir a más de 5.5 millones de visitantes en un contexto sanitario inédito: dos brotes activos —sarampión y ébola— amenazan con cruzar las fronteras durante el evento deportivo más masivo del planeta. La secretaria de Salud Pública de la capital, Nadine Gasman, declaró este lunes que el torneo representa un “momento relevante en términos de vigilancia epidemiológica y de promoción de la salud” y aseguró que, aunque “hay poco riesgo de contagios”, el gobierno local tiene capacidad de respuesta. Las declaraciones de Gasman complementan las medidas anunciadas la semana anterior por el secretario de Salud federal, David Kershenobich, quien ya había restringido viajes desde República Democrática del Congo, Uganda y Sudán del Sur por el ébola.
La estrategia capitalina, según detalló Gasman, incluye “la capacidad de toma de muestras, de aislamiento” y la aplicación de un protocolo dictado por la Secretaría de Salud federal para “atender una alerta importante y hacer la detección inmediata en los aeropuertos”. La funcionaria explicó que habrá “mucha difusión de información sobre los controles en la salud” y que se aprovechará la afluencia masiva de viajeros para promover, en el aeropuerto y otros puntos estratégicos, campañas de salud sexual y reproductiva, prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. México, que comparte la organización del Mundial con Estados Unidos (78 partidos) y Canadá (13 partidos), estima una cifra récord de visitantes extranjeros para el torneo que comenzará en menos de un mes.
A diferencia del ébola, el sarampión se transmite por vía aérea, es altamente contagioso y puede permanecer en el aire hasta dos horas después de que una persona infectada abandone un espacio cerrado. México no había reportado brotes significativos de sarampión en años recientes gracias a coberturas de vacunación superiores al 95%, pero la irrupción de casos importados —vinculados a la caída global de la inmunización durante la pandemia de COVID-19— ha reactivado las alertas. Las autoridades no precisaron la magnitud del brote actual, pero su sola mención en el contexto de la preparación mundialista indica que el sistema de salud mexicano considera ambas enfermedades como riesgos concurrentes.
El operativo de vigilancia epidemiológica se desplegará con especial énfasis en los aeropuertos internacionales, punto de entrada de los 5.5 millones de visitantes esperados. La Secretaría de Salud federal ya había anunciado filtros sanitarios, revisión documental, análisis de itinerarios y coordinación con aerolíneas. La Ciudad de México, como sede principal del torneo en el país, añade ahora la capacidad local de toma de muestras y aislamiento inmediato. El protocolo federal define como caso sospechoso a toda persona que haya permanecido durante los últimos 21 días en zonas con transmisión activa de ébola o que haya tenido contacto con un caso confirmado. Para el sarampión, los síntomas de alerta incluyen fiebre alta, manchas rojas en la piel, tos, conjuntivitis y secreción nasal, con un período de incubación de 10 a 14 días.
Las medidas mexicanas contrastan con la precariedad que aún reina en la zona del brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo. Allí, el virus Bundibugyo —sin vacuna aprobada— ha causado al menos 134 muertes sospechosas y más de 500 casos, con propagación confirmada a Uganda. La falla en el sistema de vigilancia congoleño, que durante semanas solo buscó la cepa Zaire y arrojó negativos, permitió que el virus se diseminara silenciosamente. Mientras los centros de salud de Bunia y Goma colapsan por saturación de casos sospechosos y falta de camas de aislamiento, México se prepara para blindar sus fronteras aéreas con tecnología, protocolos y difusión masiva. “Tenemos la capacidad”, insistió Gasman, en un mensaje que busca tranquilizar a una ciudadanía que recuerda los estragos de la pandemia de COVID-19 y observa con atención cómo dos brotes simultáneos ponen a prueba la preparación sanitaria del país anfitrión del evento deportivo más convocante del mundo.


0 Comentarios