Claudia Sheinbaum acusó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos pretende convertirse en un "elector" en México mediante solicitudes de extradición contra autoridades mexicanas sin presentar pruebas públicas. "Vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelva el principal elector de México", declaró en el acto por sus dos años de triunfo electoral. Vinculó la presión con el caso de los agentes de la CIA en Chihuahua.

CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum subió el tono de su confrontación con Estados Unidos. En el acto masivo por sus dos años de triunfo electoral, realizado en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, la mandataria acusó al Departamento de Justicia de EE.UU. de pretender convertirse en un "elector" en México. "Es legítimo dudar del verdadero interés en los juicios de extradición para autoridades electas, porque primero hay que tenerlo claro, vienen por unos, luego por otros, hasta que oficinas del Departamento de Justicia se vuelva el principal elector de México. Eso no lo podemos permitir", afirmó. Sheinbaum enmarca las extradiciones solicitadas —incluyendo la del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya— como una estrategia de intervención política, no como un acto de justicia internacional.

La presidenta cuestionó si las acciones de Washington obedecen a un interés legítimo por combatir la delincuencia o a intereses políticos de la "ultraderecha" vinculados con los procesos electorales de ambos países. "¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro País para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026, o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro País?", cuestionó. Sheinbaum vincula las extradiciones con las elecciones de EE.UU. (2026) y las de México (2027), sugiriendo que el caso Rocha Moya es una ficha en una partida geopolítica más amplia. También vinculó la presión estadounidense con el caso de los agentes de la CIA que murieron en Chihuahua en abril pasado.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

La mandataria fue enfática al trazar una línea roja: "Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que sólo les corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia. Somos un país libre, independiente y soberano". Sheinbaum intenta cambiar el eje del debate: no se trata de si las pruebas del indictment son suficientes, sino de si EE.UU. tiene derecho a señalar a funcionarios mexicanos. Es un discurso diseñado para movilizar a su base política y deslegitimar las acusaciones del Departamento de Justicia sin tener que refutar las pruebas documentales (listas de sobornos, testimonios, etc.).

Sheinbaum defendió la investigación abierta por la Fiscalía General de la República (FGR) y recordó que la legislación mexicana establece límites claros a la actuación de agentes extranjeros. "Ningún agente extranjero puede realizar tareas que corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas", afirmó en referencia al caso de los agentes de la CIA en Chihuahua. "Esta campaña a la que me refiero se intensificó después de que el pasado 19 de abril se hiciera pública la lamentable muerte en un accidente de dos agentes estadounidenses sin acreditación oficial", narró. La presidenta vincula la presión por las extradiciones con la controversia sobre la presencia no autorizada de la CIA en territorio mexicano. Es una estrategia para desviar la atención de las pruebas contra los funcionarios morenistas.

Sheinbaum insistió en que su gobierno no protegerá actos de corrupción ni vínculos con la delincuencia organizada, pero subrayó que corresponde a las autoridades mexicanas investigar y sancionar esos delitos. "Nunca vamos a defender la corrupción ni la colusión con el crimen, nunca", afirmó. Sin embargo, el expediente NARCUS de Región Global ha documentado que el gobierno federal ha protegido a Rocha Moya (seguridad adicional, negativa a la detención) y que la FGR no ha detenido a ninguno de los 10 acusados. La contradicción entre el discurso y los hechos persiste. Sheinbaum también demandó que EE.UU. asuma responsabilidades: "Detener el tráfico ilegal de armas hacia nuestro País... atender el grave problema de consumo de drogas en su territorio... romper las cadenas de distribución de drogas y el lavado de dinero que ocurren en los Estados Unidos". Es un intento de equilibrar la presión, pero no responde a la pregunta de fondo: ¿qué hará México con los 10 acusados morenistas?

Fuente: Declaraciones de Claudia Sheinbaum en acto por dos años de triunfo electoral, Monumento a la Revolución, CDMX (30-31 de mayo de 2026). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF). Caso Chihuahua (agentes de la CIA). Expediente NARCUS, reportajes 1-82.
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