La presidenta Claudia Sheinbaum contradijo abiertamente a su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, al confirmar que el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya "sí" tiene resguardo federal. Harfuch había declarado un día antes que Rocha "no tiene escolta por parte del gobierno federal" y que su protección "corre a cargo del estado". La fractura comunicativa en el gabinete es evidente.

CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum corrigió este jueves a su propio secretario de Seguridad. Un día después de que Omar García Harfuch declarara que el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, "no tiene escolta por parte del gobierno federal" y que su protección "corre a cargo del estado", la mandataria respondió con una versión diametralmente opuesta. Cuestionada sobre si Rocha mantiene resguardo de la Guardia Nacional, Sheinbaum respondió: "Sí, entiendo que sí". Al ser insistida, reiteró: "Sí, entiendo que sí". En 24 horas, el gobierno mexicano dio dos versiones contradictorias sobre si un gobernador acusado de narcotráfico por Estados Unidos recibe protección del Estado mexicano.

La fractura comunicativa entre la presidenta y su secretario de Seguridad es evidente. Harfuch, también coordinador del Gabinete de Seguridad, dijo el martes: "La escolta corre a cargo del estado" y "no tiene escolta por parte del gobierno federal". Sheinbaum, en su conferencia matutina del jueves, no solo contradijo esa versión, sino que utilizó un tono que sugería que la información de Harfuch era incorrecta o incompleta. "Entiendo que hay vigilancia como hay para cualquier persona que lo solicita y a partir de una evaluación de riesgo", explicó. Cuando se le preguntó si Rocha "todavía" tiene esa protección, respondió: "Sí, entiendo que sí". No hay manera de conciliar ambas versiones. Una de las dos es falsa. O el gobierno cambió de opinión en 24 horas.

— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —

Sheinbaum también fue cuestionada sobre si el senador Enrique Inzunza Cázarez, otro de los diez acusados que se ha negado a pedir licencia, ha solicitado protección federal. La presidenta respondió: "No tengo información pero pregunto". Luego añadió: "No tengo conocimiento del senador, supongo que no porque no se ha mencionado". La respuesta es evasiva. No confirma ni desmiente. Deja abierta la posibilidad de que Inzunza también reciba protección, aunque ella "supone que no". La falta de claridad sobre la seguridad de los acusados es una constante en este gobierno.

La presidenta explicó el procedimiento para solicitar protección: se pide a la SSPC, a la SEDENA o a Gobernación; una metodología de evaluación de riesgo determina si se otorga. Y aclaró: "No es que lo decida la Presidenta". Sheinbaum se deslinda de la decisión, pero al mismo tiempo confirma que la seguridad existe. Es un intento de distanciarse sin negar el hecho: el Estado mexicano protege a un gobernador acusado de narcotráfico por el Distrito Sur de Nueva York. La contradicción no es solo con Harfuch. Es con el discurso de "tolerancia cero" que Morena ha pregonado.

El expediente NARCUS ha documentado la cronología de este forcejeo informativo. El 4 de mayo, Sheinbaum y Harfuch confirmaron que Rocha tenía seguridad adicional. El 20 de mayo, Harfuch cambió la versión y dijo que la protección era solo estatal. El 21 de mayo, Sheinbaum corrigió a Harfuch y reaffirmó que la seguridad federal existe. ¿Fue Harfuch desautorizado? ¿Hubo una reunión de gabinete para corregir el mensaje? ¿El gobierno federal quiere proteger a Rocha Moya pero no quiere que se sepa? La falta de respuestas consistentes alimenta la percepción de que el gobierno miente o no sabe lo que hace.

La oposición no tardó en reaccionar. El PAN calificó la contradicción como "un escándalo de comunicación que refleja el caos en la estrategia de seguridad". El PRI exigió que Sheinbaum aclare si Rocha Moya tiene o no seguridad federal. Más allá de la disputa partidista, el fondo es grave: un gobernador con licencia, acusado de narcotráfico por Estados Unidos, recibe protección de la Guardia Nacional mientras la FGR no lo cita a comparecer y la presidenta dice "entender" que sí tiene vigilancia. La fractura en el gabinete no es un accidente. Es el reflejo de una estrategia inconsistente: proteger a los acusados morenistas mientras se dice combatir la corrupción. El expediente NARCUS seguirá documentando. La ciudadanía, mientras tanto, observa a un gobierno que no sabe, o no quiere, hablar con una sola voz.

Fuente: Declaraciones de Claudia Sheinbaum en conferencia matutina (21 de mayo de 2026). Declaraciones de Omar García Harfuch (20 de mayo de 2026). Expediente NARCUS, reportajes 20-22, 55, 56, 58, 59.
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