Claudia Sheinbaum nombró a Juan Carlos Carpio como nuevo director de Pemex tras la salida de Víctor Rodríguez Padilla, en medio de presión financiera, degradación crediticia y una cadena de incidentes operativos en instalaciones petroleras.

CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum relevó a Víctor Rodríguez Padilla de la dirección general de Pemex y designó en su lugar a Juan Carlos Carpio Fragoso, en un movimiento que ocurre bajo creciente presión financiera sobre la petrolera estatal y después de una serie de incidentes operativos y ambientales registrados en distintas regiones del país.

El relevo se concretó apenas dos días después de que la agencia S&P Global Ratings modificara de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Pemex, en línea con el ajuste aplicado a la calificación soberana de México. La calificadora argumentó riesgos asociados a un menor crecimiento económico, restricciones presupuestarias y un aumento moderado de la deuda pública.

Aunque la mandataria rechazó que la salida de Rodríguez Padilla estuviera relacionada con derrames petroleros, explosiones en refinerías o problemas operativos, el cambio ocurre en un contexto marcado por cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura de la empresa estatal.

En semanas recientes, Pemex enfrentó una serie de incidentes que incluyeron derrames de hidrocarburos en el complejo Cantarell, fugas en pozos inactivos en Minatitlán, Veracruz, filtraciones en ductos submarinos en Puerto Progreso, Yucatán, y una explosión en la refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz, Oaxaca, donde un trabajador murió tras sufrir quemaduras durante un flamazo en la planta Hidros II.

La administración federal sostuvo que Rodríguez Padilla deja el cargo por decisión personal para regresar a la academia y asumir posteriormente la dirección del Instituto de Electricidad y Energías Limpias. “No, no tuvo que ver con eso”, afirmó Sheinbaum al ser cuestionada sobre una posible relación entre la renuncia y los incidentes recientes.

La Presidenta defendió la gestión del ahora exdirector de la petrolera y destacó avances en planeación estratégica, viabilidad financiera y pago a proveedores. Sin embargo, la empresa continúa arrastrando problemas estructurales, entre ellos una producción petrolera cercana a mínimos de cuatro décadas, elevados pasivos con proveedores y dependencia de apoyos fiscales y financieros del gobierno federal.

Durante 2025, Pemex reportó pérdidas por 45 mil millones de pesos, aunque logró reducir parte de su deuda mediante recompras de bonos y mecanismos respaldados por un plan federal de apoyo estimado en 50 mil millones de dólares. Aun así, los ingresos cayeron 8.6% y persisten dudas sobre la capacidad de la empresa para sostener sus metas operativas y financieras en el mediano plazo.

La llegada de Juan Carlos Carpio, economista con experiencia en manejo de deuda pública y administración financiera, representa un cambio de perfil en la conducción de la petrolera. Su trayectoria ha estado vinculada principalmente al saneamiento financiero y control presupuestal, áreas que ahora se colocan en el centro de las prioridades de la empresa estatal.

El relevo en la dirección de Pemex ocurre así en un escenario donde convergen presión de mercados internacionales, tensiones fiscales, accidentes industriales y crecientes cuestionamientos sobre el deterioro operativo de una de las empresas más relevantes para las finanzas públicas y la política energética del país.

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