En diversas ciudades del país, incluyendo la Ciudad de México, han aparecido lonas con la frase "Sin narcos partidos", acompañadas de críticas a Morena y señalamientos por los presuntos vínculos de políticos morenistas con el narcotráfico. Las mantas hacen referencia a las investigaciones de Estados Unidos contra Rubén Rocha Moya y otros diez funcionarios sinaloenses. Es la primera manifestación ciudadana visible en el espacio público por el caso.
CDMX — El expediente NARCUS ha documentado durante 53 reportajes la captura criminal del Estado mexicano desde una perspectiva judicial, diplomática y financiera. El reportaje 54 registra una nueva dimensión: la protesta ciudadana manifiesta en el espacio público. En distintas ciudades del país, incluyendo la Ciudad de México, comenzaron a aparecer lonas y mensajes con la frase "Sin narcos partidos", acompañadas de críticas dirigidas a Morena y señalamientos relacionados con vínculos entre políticos morenistas y grupos del narcotráfico. Las mantas se han colocado en puentes peatonales, vialidades y espacios públicos, en un contexto de crisis de violencia e inseguridad en diversas regiones del país.
Las lonas hacen referencia explícita a las investigaciones abiertas en Estados Unidos contra el exgobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y los diez funcionarios de su círculo cercano acusados por el Distrito Sur de Nueva York. Ciudadanos que han respaldado este tipo de expresión señalan la presunta infiltración del narcotráfico dentro del Gobierno federal, cuestionan la estrategia de seguridad impulsada por Morena y denuncian los vínculos de políticos con grupos delictivos. El caso Sinaloa, que parecía confinado a las cortes de Nueva York y a los pasillos del poder, ha llegado a las calles.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
El mensaje "Sin narcos partidos" es deliberadamente ambiguo. Puede leerse como "No hay partidos sin narcos" —una afirmación de que la captura criminal es generalizada— o como una exigencia de que los partidos se libren del narco. El contexto de las lonas —colocadas en ciudades gobernadas por distintos partidos, pero con críticas explícitas a Morena— sugiere que la segunda interpretación es la predominante: los ciudadanos están exigiendo que Morena, el partido en el poder, se desprenda de sus vínculos con el narcotráfico. La referencia directa a Rocha Moya y a las investigaciones de EE.UU. no deja espacio a la ambigüedad.
La aparición de estas lonas no es un hecho aislado. Ocurre en el marco de una crisis de violencia e inseguridad que ha afectado a múltiples estados, de las detenciones y entregas voluntarias de exfuncionarios sinaloenses (Mérida Sánchez, Díaz Vega), de las declaraciones de Donald Trump ("los cárteles gobiernan México") y de la directiva del Departamento de Justicia de EE.UU. de triplicar acusaciones contra políticos mexicanos e incluir cargos por terrorismo. La presión externa se ha combinado con el hartazgo interno. Las lonas son la expresión más visible de ese hartazgo.
Hasta ahora, ni la Secretaría de Gobernación, ni la Jefatura de Gobierno de la CDMX (encabezada por Clara Brugada, de Morena), ni la dirigencia nacional de Morena (Ariadna Montiel) se han pronunciado sobre la colocación de las lonas. Tampoco se ha informado de su retiro. El silencio oficial es llamativo. En administraciones anteriores, lonas críticas al gobierno eran retiradas en cuestión de horas. Esta vez, las mantas permanecen. ¿Es tolerancia a la protesta? ¿O indiferencia ante un fenómeno que no saben cómo enfrentar?
El expediente NARCUS ha documentado que la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que "ningún servidor deshonesto puede ocultarse bajo el manto de la 4T". Las lonas ciudadanas le están recordando que esa declaración no es suficiente. La ciudadanía no solo exige palabras; exige acciones: extradiciones, investigaciones penales, desmantelamiento de las redes de corrupción y, sobre todo, que los políticos señalados por narcotráfico no sigan protegiéndose bajo el fuero o la seguridad estatal. Mientras Rocha Moya sigue en México con seguridad adicional, mientras Inzunza sigue en el Senado sin pedir licencia, las lonas seguirán apareciendo.
La pregunta que deja este reportaje es si el gobierno de Sheinbaum reaccionará a esta presión ciudadana o si la ignorará como ha ignorado las presiones internacionales. Las lonas son un aviso: el caso Sinaloa ya no es un tema de especialistas en narcopolítica. Es un tema de conversación en las calles, en los mercados, en las colonias. Si Morena no actúa contra sus propios narcopolíticos, la consigna "Sin narcos partidos" podría convertirse en un grito de campaña para las elecciones de 2027. El expediente NARCUS seguirá documentando si el gobierno escucha o si prefiere seguir hablando de soberanía mientras las lonas le recuerdan, desde los puentes peatonales, que la soberanía no es un escudo para proteger a los corruptos.
Fuente: Observación ciudadana y reportes de colocación de lonas en diversas ciudades del país, incluyendo Ciudad de México (19 de mayo de 2026). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF). Declaraciones de Donald Trump (8 de mayo de 2026). Directiva de Aakash Singh (The New York Times, 15 de mayo de 2026). Entregas voluntarias de Gerardo Mérida Sánchez y Enrique Díaz Vega. Expediente NARCUS, reportajes 1-53.


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