La OMS y los CDC de África presentaron un plan continental de seis meses y 518 millones de dólares para contener el brote de ébola variante Bundibugyo, que ya deja 101 fallecidos y 550 casos confirmados en República Democrática del Congo, más 19 casos y dos muertes en la vecina Uganda.

ÁFRICA — Al menos 101 personas han fallecido en la República Democrática del Congo por el actual brote de ébola de la variante Bundibugyo, que acumula 550 casos confirmados y apenas 19 pacientes recuperados, informó este martes la Organización Mundial de la Salud. El brote se concentra en la provincia oriental de Ituri, que representa el 94% de los casos, con la localidad de Bunia como epicentro, según declaró por videoconferencia desde allí el director de operaciones de respuesta a emergencias de la OMS, Abdirahman Mahamud. En la vecina Uganda, la OMS confirmó 19 casos —incluidos dos fallecimientos— y mantiene en investigación una tercera muerte sospechosa. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se encuentra esta semana en territorio ugandés reuniéndose con autoridades, trabajadores sanitarios y pacientes.

En paralelo al agravamiento de las cifras, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África y la OMS presentaron hoy un plan continental conjunto de preparación y respuesta de seis meses de duración (junio a noviembre de 2026) con un presupuesto de 518 millones de dólares. El plan, denominado "Una respuesta", opera bajo el principio de "un plan, un presupuesto, un equipo" y reúne a gobiernos, asociados y comunidades para reforzar la coordinación de emergencias, la vigilancia epidemiológica, las pruebas de laboratorio, la prevención y control de infecciones, la atención clínica, la participación comunitaria, la investigación, la logística y el apoyo a los servicios esenciales de salud. El plan complementa los esfuerzos nacionales ya en marcha en RDC y Uganda.

“La única forma de vencer este brote es establecer una estrecha colaboración, trabajar juntos bajo el liderazgo de los países afectados en un esfuerzo coordinado”, declaró Tedros. El director de la OMS fue enfático sobre el rol de las comunidades: “Contener el ébola depende del compromiso político, de una financiación sostenida y de la confianza y la implicación de las comunidades. Este plan sitúa a las comunidades en el centro, porque sin su participación, el rastreo de contactos falla, la atención segura se retrasa y la transmisión continúa”. Por su parte, el director general de los CDC de África, Jean Kaseya, advirtió sobre la velocidad del patógeno: “El ébola se propaga rápidamente. África debe actuar con mayor rapidez. Este plan conjunto ofrece al continente una vía clara para actuar con rapidez y unidad: salvar vidas, apoyar a los países afectados y proteger a las comunidades vecinas”.

El plan continental enfrenta una limitación estructural crítica: no existen vacunas ni tratamientos autorizados específicamente contra la especie Bundibugyo ebolavirus. A diferencia de brotes anteriores causados por la cepa Zaire, para la cual existe la vacuna Ervebo, la comunidad científica aún no ha desarrollado inmunizantes aprobados contra esta variante. La estrategia, por tanto, se apoya exclusivamente en medidas de barrera, rastreo de contactos, aislamiento de casos y participación comunitaria. La OMS ya desplegó más de un centenar de expertos —epidemiólogos y especialistas en vacunas— en las provincias orientales de Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur para apoyar a la red sanitaria nacional congoleña.

El plan también hace hincapié en la necesidad de mantener el apoyo a otras emergencias sanitarias en curso en el continente, como mpox, cólera y sarampión, para evitar interrupciones en los esfuerzos críticos. La coordinación transfronteriza y el reforzamiento de la detección sanitaria en puntos de entrada —aeropuertos, puertos y pasos terrestres— son ejes centrales del documento, que insta a los Estados Miembros a mejorar la solidaridad regional. El plan se nutre de lecciones aprendidas en brotes anteriores de ébola y emergencias recientes, y aspira a dejar una capacidad instalada que fortalezca la prevención, detección y respuesta de África ante futuras amenazas. Mientras la OMS y los CDC de África movilizan recursos y expertos, en Bunia y las zonas rurales de Ituri la transmisión continúa, y la ventana de seis meses del plan se convierte en una carrera contra un virus que ya ha demostrado su capacidad de cruzar fronteras y sembrar pánico en dos naciones africanas.

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