Puebla 217
Alonso Ramírez despliega ejército en Texmelucan; la inseguridad no da tregua 217 | RG en los municipios
El alcalde de San Martín Texmelucan, Juan Manuel Alonso Ramírez, lanzó el "Operativo Blindaje San Martín" con participación de SEMAR, SEDENA, Guardia Nacional y Pemex. Un despliegue faraónico para una foto que no incluye cifras de incidencia delictiva, resultados concretos ni explicación de por qué el municipio necesita un cerco militar mientras la ciudadanía sigue pagando el costo de la inseguridad con su miedo.

SAN MARTÍN TEXMELUCAN, PUEBLA. — El gobierno de San Martín Texmelucan no escatima en espectáculo cuando de seguridad se trata. El alcalde Juan Manuel Alonso Ramírez convocó a un batallón de corporaciones —desde la Secretaría de Marina hasta Pemex, pasando por el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y dos fiscalías— para poner en marcha el "Operativo Blindaje San Martín". Todo con bombos y platillos, con espacios llenos de funcionarios, representantes de Tlaxcala y hasta de la Ciudad de México. El problema es que nadie explicó qué blindaje necesita exactamente un municipio que, según las cifras oficiales que no se presentaron, supuestamente ya tiene coordinación institucional.

La parafernalia fue impecable. El secretario de Gobernación municipal, Juan Cante Castro, repitió el discurso de rigor: "compromiso", "estrecha colaboración", "orden público". El secretario de Seguridad Pública, Armando Martínez Mayo, prometió "apego a los derechos humanos" y "uso legítimo de la fuerza", como si esas cláusulas de estilo pudieran borrar los antecedentes de operativos donde la fuerza se usa primero y se justifica después. Pero ni una sola cifra. Ni un dato duro sobre los índices delictivos que motivaron este despliegue militar. Ni una meta clara de reducción de robos, homicidios o extorsiones. Solo el ruido de las botas y el brillo de los uniformes.

¿Qué hay detrás del "Blindaje San Martín"? La pregunta flota en el aire de Texmelucan, un municipio que no es ajeno a la violencia, pero que tampoco ha visto resultados tangibles de los operativos anteriores. La participación de Pemex en un operativo municipal —sí, la paraestatal petrolera— deja entrever que el verdadero blindaje quizá no sea para las familias texmeluquenses, sino para los ductos y los intereses que cruzan el territorio. Pero eso, claro, no cabe en el comunicado oficial.

Mientras Alonso Ramírez posa con generales y almirantes, los ciudadanos de Texmelucan siguen con el mismo temor de siempre: el que no se disipa con presencia militar, sino con policías que investiguen, fiscales que castiguen y un gobierno que no convierta la seguridad en escenografía. Porque si el operativo falla —y los antecedentes indican que estos despliegues suelen ser más vistosos que efectivos—, el alcalde ya tiene preparada su coartada: él puso el ejército, él coordinó a las fuerzas, él hizo todo. La culpa, como siempre, será de otro.

Así funciona el teatro de la seguridad en los municipios poblanos: se convoca a la Guardia Nacional, se abrazan los funcionarios, se anuncia un operativo con nombre rimbombante y se olvida que la seguridad no es un evento, es un proceso. Que no se resuelve con fotos, sino con resultados. Juan Manuel Alonso Ramírez inauguró su "Blindaje" con un despliegue que haría palidecer a cualquier comandante militar, pero dejó fuera lo único que importa: la transparencia, los datos y la rendición de cuentas. Tal vez por eso el operativo se llama blindaje: porque protege a sus protagonistas de tener que explicar qué demonios están haciendo realmente.

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