ASUNTOS DE ESTADO
El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, reveló en su libro de memorias que Andrés Manuel López Obrador estaba "muy preocupado" por la información que Ismael "El Mayo" Zambada pudiera proporcionar a las autoridades estadounidenses. Pero la frase que resume la polarización política de México es otra: "AMLO no puede soltar el poder". No es una anécdota. Es la clave para entender la hiperconcentración vertical del poder que hoy domina la vida pública mexicana. El poder ejecutivo decide en el judicial, en el legislativo, en las empresas paraestatales y en los cientos de fideicomisos creados para el manejo discrecional y opaco de los recursos públicos. No es solo AMLO. En cada entidad federativa, los gobernadores de Morena reproducen el modelo.
El modelo político que encarna el tabasqueño se ha replicado en cada estado morenista. Cada gobernador influye o de plano manda en cada poder de su estado. Pone y dispone. Quita y daca según su visión y sus intereses muy personales. El problema no sería tan grave si las cosas fueran a mejor. Pero no. Más allá de la publicación de indicadores a modo, no hay entidad que registre mejoras sustanciales en la economía, lo social o lo político. No hay rendición de cuentas real. Quien la exige es perseguido de diversas maneras, sin cuidar las formas. Es el caso de San Luis Potosí o Campeche, donde el aparato judicial encarcela a críticos y criminaliza a opositores. La ausencia de contrapesos es la norma y la rendición de cuentas ha sido sustituida por propaganda en redes sociales y medios a modo.
Pero hay dos cosas de las que ningún sistema político puede escapar: transición y cambio. México vive intentos desesperados del oficialismo por preservar el estado de cosas en el mismo lugar, pero algo se está moviendo. Hay una pálida reacción ciudadana que busca reequilibrar las fuerzas políticas. En los estados donde en 2027 se registran elecciones para gubernaturas, Morena cae marginalmente pero consistente mes con mes. No se sabe si esta tendencia será más pronunciada. Pero el poder lo sabe y se ha blindado con la justificación causal de “injerencia extranjera” para poder anular las elecciones. Se ha asegurado que el Trife cuente con magistrados de inclinación morenista por seis años más, amén de la captura documentada del INE. Las reglas del juego están siendo manipuladas para garantizar la continuidad al costo que sea.
Las elecciones de 2027 —un año en materia política es un plazo breve— marcarán una ruta a 2030. Más allá del lamentable papel opositor de los partidos no oficialistas, dibujarán la agenda de lo que la gente quiere. La oposición ha fallado en ofrecer una alternativa clara. Hoy por hoy, domina el modelo del que "no quiere soltar el poder". El PRI, el PAN, MC y los partidos pequeños no han logrado articular una propuesta que responda a la insatisfacción ciudadana. La crítica es fácil; la propuesta, ausente. La ciudadanía observa y, en las encuestas, comienza a castigar al oficialismo. Pero no tienen por quién o por qué votar.
La revelación de Salazar sobre AMLO es un síntoma de un sistema que se cierra sobre sí mismo. El poder se ha concentrado. Los contrapesos han sido eliminados. La justicia está subordinada. Las elecciones son controladas. El cambio, sin embargo, es inevitable. La pregunta no es si llegará, sino cuándo y cómo. La historia de México sugiere que los sistemas cerrados terminan por resquebrajarse. La pregunta es si el resquebrajamiento será pacífico o traumático. Las elecciones de 2027 serán un termómetro. Pero el termómetro solo mide la fiebre. No la cura.
Fuente: Libro de Ken Salazar, "Las Fronteras: Mi Lucha por un EU incluyente" (BenBella Books, julio 2026). Captura de Ismael "El Mayo" Zambada (25 de julio de 2024). Acusación sustitutiva T9 23 Cr. 180 (KPF). Análisis del escenario político para 2027. Expediente NARCUS, reportajes 1-114.

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