La FGR aseguró tres tigres de bengala, un ocelote, un lince y 32 equinos en un cateo en Aquiles Serdán, Durango, tras denuncia de la Guardia Nacional sobre personas armadas y animales exóticos. La fauna quedó resguardada por el Instituto Municipal de Conservación de Vida Silvestre mientras la Fiscalía investiga.

DURANGO. — En un operativo que combina el tráfico de especies exóticas con la presencia de personas armadas, la Fiscalía General de la República ejecutó un cateo en la periferia de Aquiles Serdán, municipio de Victoria de Durango, que derivó en el aseguramiento de tres tigres de bengala, un ocelote, un lince y 32 equinos. La investigación comenzó cuando un elemento de la Guardia Nacional reportó, durante patrullajes rutinarios, la presencia de sujetos armados y animales de especies protegidas en un inmueble de la localidad.

La Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) en Durango tomó la denuncia y el agente del Ministerio Público de la Federación obtuvo la autorización judicial para ingresar al domicilio señalado. El despliegue estuvo a cargo de elementos de la Policía Federal Ministerial (PFM), quienes no solo hallaron a los felinos en cautiverio, sino también una cantidad significativa de bienes que incluyen cinco vehículos, cinco motocicletas, cuatro cuatrimotos, un remolque y una traila.

Los ejemplares asegurados representan un golpe al tráfico ilegal de vida silvestre. El tigre de bengala (Panthera tigris tigris) es una subespecie en peligro de extinción según la Lista Roja de la UICN; el ocelote (Leopardus pardalis) y el lince (Lynx rufus) están protegidos por la normativa mexicana. La tenencia de estas especies sin los permisos correspondientes constituye un delito federal, agravado por las condiciones de cautiverio en las que fueron mantenidos los animales.

La autoridad ambiental municipal actuó de inmediato: los felinos quedaron a disposición del Instituto Municipal de Conservación de Vida Silvestre en Durango, que evaluará su estado de salud y determinará su destino final. Los 32 equinos —entre caballos, yeguas, ponis, potrillos, potrancas y un burro— fueron trasladados a la Dirección Municipal de Seguridad Pública de Durango (Policía Montada), mientras que el inmueble cateado permanece bajo resguardo de la Fiscalía Federal en Durango.

El vínculo entre la posesión de felinos exóticos y la presencia de personas armadas no es casual. En México, el tráfico de especies ha sido documentado como una actividad paralela a otras economías ilegales, incluyendo el narcotráfico y la delincuencia organizada. Los tigres de bengala y otros felinos son utilizados como símbolos de estatus o incluso como "mascotas" de lujo en círculos del crimen organizado, lo que coloca este aseguramiento dentro de un universo de investigación más amplio que la propia Fiscalía no ha descartado.

La FGR mantiene abierta la carpeta de investigación para deslindar responsabilidades, determinar el origen de los ejemplares, las condiciones en que fueron mantenidos y, sobre todo, el vínculo entre los propietarios del inmueble y las personas armadas reportadas por la Guardia Nacional. Mientras tanto, el caso Aquiles Serdán se suma a la larga lista de operativos que evidencian que el tráfico de fauna silvestre en México no es un delito menor, sino una pieza más del entramado criminal que opera en el norte del país.

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