Maestros de la CNTE abordaron la camioneta de la presidenta Claudia Sheinbaum en Aguascalientes con la consigna “Que sube, que baja, la CNTE no se raja”. Le exigieron reinstalar el diálogo y desaparecer USICAMM. Horas antes, especialistas alertaron que el gobierno “regalará” el control de plazas a los sindicatos, pero la protesta demuestra que ni esa concesión alcanza.
AGUASCALIENTES. — La camioneta presidencial llegó a la Escuela Primaria “Semblanza Nacional”, en Villas de Nuestra Señora de la Asunción, Aguascalientes, con un operativo de seguridad que no fue suficiente. Claudia Sheinbaum bajó para entregar becas “Rita Cetina” —útiles y uniformes escolares— acompañada por la gobernadora panista Tere Jiménez. Pero los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ya estaban ahí. Rodeados de simpatizantes de Morena, los profesores lograron acercarse, abordaron la camioneta y gritaron: “Que sube, que baja, la CNTE no se raja”. En medio del desorden, entregaron un documento. La prensa, curiosamente, no había sido convocada al evento.
El documento que los maestros pusieron en manos de la presidenta contiene las demandas que la CNTE ha repetido durante once días de plantón en la Ciudad de México y que ahora trasladan a las giras presidenciales: cese de “medidas de represión” contra el magisterio, reinstalación de la mesa de diálogo en la Secretaría de Gobernación, desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) y mejoramiento de las pensiones de retiro. Horas antes de la confrontación, especialistas en educación habían alertado que el gobierno de Sheinbaum no solo desaparecerá la USICAMM, sino que transferirá el control de las plazas docentes a los sindicatos magisteriales, incluyendo a la CNTE. Lo calificaron como un “regalo”: el Estado cede la llave de la carrera docente a cambio de una paz que, como demuestra la protesta en Aguascalientes, sigue sin llegar.
La desaparición de la USICAMM, prometida por Sheinbaum en sus “100 compromisos a la Nación” (número 27), representa una concesión estructural de primer orden. No es dinero —aunque el gobierno ya ha entregado 36 mil millones de pesos en aumentos salariales, 800 millones en basificación y 23,675 millones solo para Oaxaca— sino poder. Al eliminar el organismo técnico que regulaba la carrera docente mediante concursos de méritos, el gobierno entrega a los sindicatos la facultad de decidir quién entra, quién asciende y quién se queda en el sistema educativo. Los especialistas usan el verbo “regalar” porque no hay contraprestación clara para el Estado. La CNTE obtendrá la llave de las plazas sin tener que ceder en su demanda central: la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007 sigue sin concretarse, y el sistema solidario de pensiones sigue sin restituirse.
Sin embargo, la protesta en Aguascalientes demuestra que ni ese “regalo” es suficiente para la CNTE. La consigna “la CNTE no se raja” no es un eslogan vacío. Es una declaración de que el conflicto no terminó con el inicio del Mundial, no se resolvió con las concesiones millonarias, y no se calmará con la transferencia del control de plazas. La CNTE quiere más: quiere la mesa de diálogo reinstalada en Segob —no con secretarios, sino con Sheinbaum—, quiere el cese de lo que ellos llaman “represión”, y quiere una solución de fondo al régimen de pensiones. El “regalo” de la USICAMM, visto desde Aguascalientes, no es un final del camino. Es apenas una estación más en una ruta de presión que la CNTE no tiene intención de abandonar.
La visita a Aguascalientes no era cualquier visita. Sheinbaum eligió un estado gobernado por el PAN, donde Morena no es mayoría, para entregar becas. La gobernadora panista Tere Jiménez la acompañó. La imagen de unidad en materia educativa fue rota por la irrupción de la CNTE. Los maestros no distinguen colores partidistas: fueron contra Sheinbaum donde estaba, con quien estuviera. Y lograron un objetivo simbólico: entregar el documento en mano, dentro de la camioneta presidencial, mientras los simpatizantes de Morena no pudieron impedirlo. El conflicto magisterial ha entrado en una nueva fase: ya no se trata solo de bloquear Reforma o amagar con tomar el aeropuerto. Se trata de perseguir a la presidenta a donde vaya. La CNTE quiere sentar a Sheinbaum a negociar. Y mientras ella se niegue —”No es pertinente esta reunión”, repite— los maestros la recibirán en cada estado que visite. El “regalo” de las plazas no detuvo la protesta en Aguascalientes. La próxima parada podría ser cualquier lugar donde la presidenta ponga un pie.


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