Este 2 de junio, maestros de la CNTE vandalizaron estatuas de jugadores de fútbol en Paseo de la Reforma, colocaron la leyenda “La CNTE vive” y bloquearon accesos al Zócalo. En Chiapas tomaron tres casetas de peaje. La reunión con Segob y SEP terminó sin acuerdos: “Seguimos como hace 18 meses: no hay agenda con la presidenta”.
CDMX — El boicot al Mundial FIFA 2026 que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) anunció el lunes ya tiene sus primeras imágenes. Este martes 2 de junio, mientras miles de capitalinos se desplazaban por Paseo de la Reforma, se encontraron con un escenario insólito: las figuras de jugadores de fútbol colocadas con motivo del torneo estaban en el suelo. Los maestros las derribaron, las vandalizaron y escribieron sobre los restos: “La CNTE vive”. También apareció la sigla CETEG, la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero, una de las secciones más radicales del magisterio disidente.
No fue un acto aislado. La CNTE ejecutó este martes una jornada de protesta múltiple. En la Ciudad de México, los manifestantes mantienen plantones en los accesos al Zócalo capitalino y bloqueos en Paseo de la Reforma y Circuito Interior. En Chiapas, la presión fue más allá: integrantes del magisterio tomaron tres casetas de peaje. Las demandas son las mismas que han sostenido durante meses: la abrogación de la reforma educativa de 2012 y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007. Pero la táctica cambió. Ya no se trata solo de bloquear calles. Se trata de golpear la imagen del evento global que México compartirá con Estados Unidos y Canadá a partir de mediados de junio.
Mientras las figuras del Mundial yacían en el suelo de Reforma, en un edificio gubernamental ocurría otra escena, igualmente reveladora. La dirigencia de la CNTE se reunió con funcionarios de la Secretaría de Gobernación y de la Secretaría de Educación Pública. El resultado, según los propios maestros, fue nulo. “No hubo una resolución favorable por parte de los funcionarios”, informaron al salir. La demanda central de la CNTE —una reunión directa con la presidenta Claudia Sheinbaum— sigue sin respuesta. “Seguimos como hace 18 meses: no hay agenda con la presidenta”, denunciaron los representantes magisteriales. La Asamblea Nacional les mandató a agendar ese encuentro. El gobierno, hasta ahora, no ha cedido.
La ausencia de diálogo directo con la presidenta no es un detalle menor. Sheinbaum ha preferido delegar la negociación en sus secretarios de Estado mientras ella encabeza mítines soberanistas en el Monumento a la Revolución y convoca asambleas contra “bots y cuentas falsas”. Para la CNTE, la falta de respuesta es una afrenta. Para el gobierno, sentarse con los maestros implicaría reconocer su capacidad de presión en un momento crítico. El tiempo, sin embargo, juega en contra de Palacio Nacional. El Mundial arranca en aproximadamente diez días. Si la CNTE logra interrumpir partidos, afectar la logística de las delegaciones internacionales o dañar la infraestructura del evento, el costo de imagen para México será incalculable.
Este martes también hubo novedades en el frente jurídico. La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que tiene identificados los rostros de cinco sujetos que participaron en las agresiones y daños durante la marcha del lunes 1 de junio —la misma que terminó con los cristales rotos de la Torre del Bienestar. Fuentes ministeriales señalaron que se investiga si fueron “infiltrados de algún grupo” o si se trató de profesores adscritos a algunas secciones magisteriales. La narrativa de los “infiltrados” es clásica en los conflictos sociales: permite al gobierno deslindar la violencia de la protesta legítima y allana el camino para una respuesta represiva selectiva. El saldo de esa jornada fue de dos maestros lesionados: uno con traumatismo facial y torácico, otro en el cachete.
La CNTE, mientras tanto, mantiene la presión. La Asamblea Nacional les ordenó agendar la reunión con Sheinbaum. No lo han logrado. Esperarán una respuesta formal del gobierno para definir si continúa la huelga nacional que inició el 1 de junio. Pero las acciones del 2 de junio —las figuras del Mundial en el suelo, las casetas tomadas en Chiapas, los bloqueos en Reforma y Circuito Interior— sugieren que el movimiento no está dispuesto a esperar sentado. La presidenta Sheinbaum, que el domingo acusó a Estados Unidos de injerencia y ve cómo su partido opera para blindar las elecciones contra el “intervencionismo extranjero”, enfrenta ahora una crisis doméstica que se alimenta de su propio silencio. Los maestros no son bots ni cuentas falsas. Son miles de personas en las calles, con palos, mantas y una consigna que resuena sobre los escombros de las figuras del Mundial: “La CNTE vive”.


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