Este miércoles, maestros de la CNTE se concentran en Tlalpan para marchar al Estadio Ciudad de México, donde esta noche se juega el partido Uzbekistán-Colombia del Mundial. La SSC aseguró mazos, barreta y cohetones en una revisión vehicular. La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el propósito de la movilización y deslegitimó a los líderes radicales. Comerciantes del Centro Histórico advierten que no soportarían otro plantón.
CDMX — El partido Uzbekistán-Colombia en el Estadio Ciudad de México —uno de los encuentros más esperados del Mundial— tiene esta noche un invitado incómodo: la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Desde temprano, los maestros se concentran en la calzada Acoxpa, en la alcaldía Tlalpan, con pancartas, consignas y un objetivo claro: bloquear los accesos al recinto para visibilizar su huelga nacional. La acción ocurre en el día 17 de un conflicto que el gobierno de Claudia Sheinbaum creía haber contenido con el inicio del Mundial. “¿Qué caso tiene que marchen hoy al estadio? ¿Para qué?”, cuestionó la presidenta desde su conferencia matutina. La pregunta, retórica para ella, es existencial para los maestros: si no es en el estadio, durante el evento global más importante del planeta, ¿dónde y cuándo serán escuchados?
El despliegue de la SSC ha sido masivo. Un helicóptero de los Cóndores sobrevuela la zona. El Tren Ligero suspendió el servicio en las estaciones Estadio Azteca (nombre que el recinto conserva en el imaginario popular), Vergel y Huipulco. La recomendación vial incluye evitar la calzada de Tlalpan y utilizar alternativas como División del Norte, Canal de Miramontes, calzada del Hueso y Periférico. En una revisión preventiva a dos vehículos de los manifestantes, la policía aseguró dos mazos, una barreta de metal, varios cohetones, palos de madera y tubos de metal. La SSC insiste en que la revisión quedó documentada por cámaras de vigilancia y que no hubo retención de dispositivos móviles. La presencia de objetos contundentes sugiere que la CNTE no planea solo un bloqueo simbólico: hay una preparación para posibles enfrentamientos.
La marcha al estadio es el primer acto del escalamiento que la CNTE había anunciado el lunes. Tras admitir que su plantón en el Zócalo se redujo “drásticamente” durante el fin de semana y tras el portazo de Sheinbaum al diálogo nacional —que fue reemplazado por mesas tripartitas en los estados—, la Coordinadora necesitaba recuperar la atención mediática. El Estadio Ciudad de México es la plataforma perfecta. Las cámaras del mundo, que esta noche apuntarán al césped para mostrar el partido, también captarán los bloqueos, los enfrentamientos y las consignas si la CNTE logra su objetivo. Sheinbaum lo sabe. Por eso ordenó un operativo de contención, no de desalojo. “Puede haber diálogo, o sea, eso no nunca está negado”, matizó, en un giro respecto al cierre que había anunciado el lunes. Pero también deslegitimó a los líderes: “Muchos de los más radicales... son los que no ganaron la representación de sus maestros”.
La CNTE, que insiste en que sus demandas son legítimas, responde con hechos: la movilización en Tlalpan. Los comerciantes del Centro Histórico observan con temor. “No soportaríamos un nuevo plantón”, advierten, en su peor momento financiero desde la pandemia. La amenaza no es solo para el gobierno: la protesta afecta a la economía de miles de pequeños negocios que ya han visto reducidas sus ventas por los bloqueos de las últimas semanas. Pero la CNTE no parece dispuesta a ceder. El lunes pedían diálogo “respetuosamente”. El miércoles vuelven a las calles con mazos y tubos de metal asegurados por la policía. El tono cambia según la respuesta gubernamental. Sheinbaum no los recibió. Ahora la Coordinadora se toma el estadio.
El pulso de esta tarde determinará el rumbo del conflicto. Si la CNTE logra bloquear los accesos y el partido se ve afectado —aunque sea mínimamente—, la imagen de México como sede del Mundial quedará empañada. Si la SSC logra contener la protesta sin enfrentamientos, el gobierno habrá ganado una batalla de desgaste. Pero la CNTE, que ha demostrado capacidad de reorganización incluso después del desgaste, probablemente buscará nuevos escenarios. Sheinbaum dijo que “la derecha llama a la violencia” y equiparó a la CNTE con la ultraderecha. La frase revela la lectura de Palacio Nacional: el gobierno se ve asediado por extremos de ambos lados. La CNTE, mientras, avanza hacia el estadio. Las pancartas están listas. Los mazos, ya asegurados por la SSC. El partido comenzará por la tarde. La protesta, en cualquier caso, ya comenzó.


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