Este 3 de junio, integrantes de la CNTE atacaron las instalaciones de la Secretaría de Educación Pública en Avenida Universidad, alcaldía Benito Juárez. Realizaron pintas, intentaron forzar la puerta de acceso y recibieron polvo de extintor desde el interior del inmueble. La huelga nacional suma un nuevo episodio de vandalismo mientras el gobierno insiste en delegar el diálogo.
CDMX — La mañana de este miércoles 3 de junio, mientras la dirigencia de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ingresaba a la Secretaría de Gobernación con un ultimátum a la presidenta Claudia Sheinbaum, otro grupo de manifestantes tomaba un objetivo distinto. Las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Avenida Universidad, alcaldía Benito Juárez, amanecieron bajo ataque. Los maestros realizaron pintas en las fachadas, intentaron forzar la puerta principal —un portazo violento que buscaba derribar el acceso— y una vez dentro del inmueble, lanzaron polvo de extintor. El vandalismo no fue un acto espontáneo. Fue el siguiente paso en una escalada que la CNTE comenzó el lunes con la huelga nacional, continuó el martes con el derribo de las figuras del Mundial en Paseo de la Reforma y este miércoles se extendió a una de las sedes administrativas del gobierno federal.
El ataque a la SEP ocurrió en paralelo a la reunión de la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) del magisterio con funcionarios de Gobernación. La CNTE llegó a esa mesa con una condición innegociable: si no obtienen una fecha para reunirse directamente con la presidenta Sheinbaum, abandonarán el diálogo. El profesor Filiberto Frausto Orozco, de Zacatecas, fue tajante: “Una mesa de trabajo con la Presidenta de la República no es un capricho, es una necesidad”. La razón, explicó, es que los secretarios de Estado con quienes han dialogado durante meses —incluyendo los de Gobernación y Educación— “no han sabido, no han podido y no han tenido la capacidad para resolver nuestras demandas prioritarias”. Mientras los representantes de la CNTE exponían ese argumento en la mesa de diálogo, sus compañeros vandalizaban la sede de la SEP a unos kilómetros de distancia. La contradicción no pasó desapercibida.
Sheinbaum, por su parte, había anticipado el tono de la jornada. Esta mañana, antes de que se conocieran los destrozos en Avenida Universidad, la presidenta acusó a los maestros de querer “provocar al Gobierno para caer en represión” en vísperas del Mundial FIFA 2026. Delegó nuevamente la negociación en sus secretarios y se negó a sentarse con la comisión magisterial. Horas después, la SEP amaneció con pintas, polvo de extintor y un portazo forzado. La provocación, desde la perspectiva gubernamental, estaba consumada. Desde la óptica de la CNTE, era la única forma de presionar a una presidenta que, según el 68 por ciento de los mexicanos, ya perdió el control del país.
El ataque a la SEP no fue un hecho aislado. Es parte de una estrategia que la CNTE ejecuta con disciplina desde el 1 de junio: golpear símbolos del gobierno para forzar una negociación en el nivel más alto. Primero fue la Torre del Bienestar (cristales rotos, ausencia policial). Luego, las figuras del Mundial en Reforma (derribadas, con la leyenda “La CNTE vive”). Ahora, las oficinas de la SEP en Avenida Universidad. El mensaje es claro: ninguna propiedad pública está a salvo, ningún símbolo del gobierno federal es intocable, mientras la presidenta se niegue a escuchar sus demandas. La CNTE exige la abrogación de la Ley del ISSSTE, la reforma educativa de Enrique Peña Nieto y la Usicamm. Sheinbaum exige que negocien con sus secretarios. El pulso continúa.
El gobierno federal aún no ha emitido un comunicado oficial condenando los destrozos en la SEP. La Fiscalía General de Justicia de la CDMX, que el martes identificó a cinco sujetos por el vandalismo del 1 de junio, podría sumar este nuevo episodio a sus investigaciones. La pregunta que flota en el aire es si el gobierno responderá con más policías en las calles, si cederá a la presión y sentará a Sheinbaum a la mesa, o si dejará que la CNTE siga escalando mientras el Mundial se acerca. Los maestros, mientras tanto, ya demostraron que no están dispuestos a esperar. La SEP en Avenida Universidad es la prueba. El polvo de extintor aún no se ha limpiado.


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