La Fiscalía de Puebla investiga el hallazgo de un canino con lesión grave en la cabeza en Santa Úrsula Chiconquiac. El perro fue sometido a eutanasia tras dictamen forense. El caso integra peritaje del Instituto de Ciencias Forenses y coordinación con Bienestar Animal del DIF para identificar responsables de posible delito.
FELIPE ÁNGELES, PUEBLA. — El cuerpo de un perro encontrado en la vía pública de Santa Úrsula Chiconquiac, municipio de General Felipe Ángeles, se convirtió en el centro de una investigación forense que por primera vez en el expediente documenta el uso de medicina veterinaria especializada para esclarecer un caso de maltrato animal. La Fiscalía General del Estado de Puebla abrió una carpeta de investigación el 25 de junio de 2026, luego de que se reportara a un canino con una lesión de gravedad en la cabeza, abandonado en la vía pública.
La respuesta de la autoridad fue inmediata y multifacética. El Ministerio Público ordenó la práctica de diversas diligencias, incluyendo la intervención de la Policía de Investigación y la participación de la Coordinación de Análisis para la búsqueda de información en fuentes abiertas y cerradas. Pero el componente que distingue este caso de otros es la designación de un médico veterinario zootecnista del Instituto de Ciencias Forenses, cuyo dictamen determinó la naturaleza y mecánica de las lesiones que presentaba el animal.
En paralelo, la fiscalía coordinó esfuerzos con la Dirección de Bienestar Animal del Sistema Estatal DIF, que dio seguimiento a la atención médica del canino. Especialistas en medicina veterinaria emitieron opiniones técnicas sobre su estado de salud y el tratamiento procedente. El pronóstico fue desfavorable: el animal presentaba lesiones de tal gravedad que los veterinarios recomendaron la eutanasia conforme a los protocolos aplicables, con el propósito de evitar un sufrimiento innecesario.
El perro fue sometido a la eutanasia, pero su muerte no cerró el caso. La Fiscalía mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias en que ocurrieron los hechos, determinar la posible existencia de conductas constitutivas de delito e identificar a quien o quienes resulten responsables. El uso de peritaje forense especializado —un veterinario zootecnista adscrito al Instituto de Ciencias Forenses— indica que el caso es tratado con el mismo rigor que cualquier otro delito contra la integridad física de una persona.
Santa Úrsula Chiconquiac es una comunidad rural en el municipio de General Felipe Ángeles, donde los casos de maltrato animal suelen quedar en la impunidad por falta de denuncia o de elementos probatorios. La intervención de la Fiscalía, con todos los recursos de investigación a su alcance, sugiere un cambio de enfoque en el estado de Puebla, donde el bienestar animal comienza a ser tratado como una prioridad de procuración de justicia.
La Fiscalía General del Estado de Puebla reiteró su compromiso con la protección y el bienestar de los animales y con la aplicación de la ley. Mientras la investigación continúa, el caso del canino de Santa Úrsula Chiconquiac se ha convertido en un precedente sobre cómo el Estado mexicano puede —y debe— utilizar todas las herramientas forenses y legales para perseguir el maltrato animal con la seriedad que merece.


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