Una fuerte granizada cubrió de blanco el asfalto de la autopista México-Puebla, a la altura de Valle de Chalco e Ixtapaluca, generando condiciones peligrosas para el tránsito vehicular con avance a vuelta de rueda. Autoridades y usuarios reportaron la caída de hielo que obliga a automovilistas a reducir velocidad, encender intermitentes y extremar precauciones ante el riesgo de accidentes en una de las vías de comunicación más transitadas del centro del país.
MÉXICO-PUEBLA. — El blanco se apoderó del asfalto y el miedo, del volante. La granizada que cayó sobre la autopista México-Puebla a la altura de Valle de Chalco e Ixtapaluca convirtió el tramo en una pista de hielo donde los automovilistas avanzan a vuelta de rueda, con la tensión de quien sabe que un frenazo puede ser el inicio de un choque múltiple. Las imágenes difundidas en redes muestran una capa gruesa de granizo cubriendo por completo la carpeta asfáltica, un espectáculo invernal que ningún conductor quería protagonizar.
El riesgo no es menor. La autopista México-Puebla es una arteria que conecta dos de las zonas metropolitanas más pobladas del país, con un flujo vehicular que no se detiene ni en domingo. La caída de granizo, acompañada de lluvia intensa, reduce la visibilidad y vuelve resbaladizo el pavimento, condiciones que multiplican las posibilidades de colisiones. Protección Civil y autoridades de vialidad emitieron recomendaciones urgentes: reducir velocidad de inmediato, encender intermitentes y mantener distancia segura. Consejos que, dicho sea de paso, deberían ser obvios, pero que en medio del pánico muchos olvidan.
No se reportan accidentes hasta el momento, pero la advertencia es clara. La granizada no es un fenómeno aislado: se suma a la tormenta que el 28 de junio dejó un muerto en Puebla capital y a las inundaciones que mantienen en vilo a decenas de municipios. El cambio climático no avisa, pero tampoco debería tomar por sorpresa a autoridades que siguen reaccionando después del desastre.


0 Comentarios