A dos días del inicio del Mundial FIFA 2026, las entradas al Estadio Azteca permanecen inundadas por lluvias. Pedro Hernández de la CNTE confirmó tomas de Calzada de Tlalpan y el Metro Taxqueña. Obras inconclusas, cascadas en el Metro y socavones en el AICM agravan la crisis de movilidad.
CDMX — El caos que las autoridades capitalinas intentaron anticipar con la suspensión de labores se ha desbordado. A solo dos días de la inauguración del Mundial de Futbol FIFA 2026, las entradas al Estadio Azteca aparecen inundadas, un espectáculo que vecinos y turistas describen como bochornoso. “La CDMX será el hazmerreír de los turistas”, resume la alerta ciudadana ante obras inconclusas, ajolotes por todos lados y un Metro mal remodelado que, paradójicamente, luce cascadas incluidas las que dejan ver las lluvias.
La gota que derrama el vaso de la movilidad es, sin embargo, humana y organizada. La CNTE no da marcha atrás. Pedro Hernández, secretario de la Sección 9, confirmó que las movilizaciones continuarán en la capital durante los días previos y coincidiendo con el arranque mundialista. “Las movilizaciones continuarán”, advirtió el dirigente magisterial, que adelantó una acción de alto impacto: los maestros tomarán Calzada de Tlalpan hasta la altura del Metro Taxqueña.
El punto elegido no es casual. Los manifestantes complicarán deliberadamente los accesos al Centro de Transferencia Modal Tasqueña, una de las terminales más estratégicas del sur de la ciudad. Allí convergen la Línea 2 del Metro CDMX, el Tren Ligero y diversas rutas de transporte público. Bloquear Tasqueña significa asfixiar la conexión entre el sur y el centro, justo cuando miles de aficionados intentarán llegar al Estadio Azteca.
El diagnóstico en redes sociales y reportes ciudadanos es desolador. “El sur de la CDMX totalmente colapsada, parece zona de guerra y la CNTE ni siquiera ha llegado”, se lee en crónicas de los hechos. Las lluvias recientes dejaron un tendido de inundaciones que ninguna obra preventiva pudo contener. Ajolotes —símbolo ecológico local— aparecen en charcos improvisados, mientras el Metro estrena remodelación a medias con filtraciones que los usuarios ya bautizaron como “cascadas”.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tampoco escapa a la debacle: socavones en sus inmediaciones amenazan con afectar la logística de llegada de selecciones y turistas. La suma de protestas, filtraciones, baches monumentales y bloqueos programados dibuja un escenario de pesadilla para los organizadores del Mundial 2026, que vieron en el Azteca un escenario histórico pero ahora enfrentan su operación más crítica.
La imagen que proyectará la capital mexicana al mundo en las próximas horas es, por decir lo menos, contradictoria. Entre la solemnidad del sorteo y los reflectores globales, Calzada de Tlalpan podría convertirse en una trinchera magisterial y las inundaciones en la postal no deseada. La CNTE ha dejado claro que el futbol no detiene sus demandas, y la lluvia, como siempre en junio, no negocia con calendarios mundiales.


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