El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, tras el triunfo arrollador del PRI que barrió los 16 distritos, admite que “te nombren para cosas más grandes es padre”. No se encarta ni se descarta para la presidencial de 2030, pero su atención es cien por ciento en Coahuila.
COAHUILA. — Al comentarle que debido a sus buenos resultados y luego del éxito de la elección de este 2026 se le nombra con posibilidades de estar en las boletas del 2030, el gobernador Manolo Jiménez Salinas dijo que no se encarta ni se descarta, pero que por lo pronto está concentrado cien por ciento en Coahuila. Lo anterior porque, tras el triunfo arrollador del PRI en la elección para renovar el Congreso local —ganando carro completo y derrotando 2 a 1 a Morena, que no logró ninguna diputación por mayoría—, en redes sociales, analistas y algunos actores políticos lo sitúan como aspirante en el proceso electoral del 2030, cuando se elegirá presidencia de la república y senadurías.
“Que te nombren para el 2030 está padre. Como decimos, ni nos encartamos ni nos descartamos. El que te mencionen para cosas más grandes también es algo de lo que me siento contento y orgulloso”, expresó Jiménez Salinas. Y comentó que así ha sido su carrera política: cuando era consejero político y regidor, se le nombraba para diputado; cuando fue diputado, se le nombraba para alcalde, y ahora como gobernador con buenos resultados, en uno de los mejores estados del país y una gran alianza con la gente, se le nombra para algo más grande. Sin embargo, dijo estar consciente de que hoy por hoy no puede distraerse.
“Estoy concentrado en Coahuila, que para mí es lo más importante. Ahorita el cien por ciento de mi atención se llama Coahuila. Tengo un gran compromiso con las y los coahuilenses, y para lo otro falta tiempo”, agregó el gobernador. Sus declaraciones se producen una semana después de que las encuestas de salida de CAPRO confirmaran la victoria del PRI-UDC en los 16 distritos, con diferencias que en algunos casos superaron los 30 puntos porcentuales frente a Morena, que no alcanzó ninguna diputación de mayoría.
Este reportaje actualiza el expediente del proceso electoral coahuilense, cuyas entregas previas documentaron el desplome de Morena, la pérdida del registro del PAN (que no alcanzó el 3% de la votación y perdió 17 millones de pesos anuales de financiamiento), y la irrupción del partido local Nuevas Ideas como sorpresa al superar individualmente a partidos nacionales. Las declaraciones de Jiménez complementan el análisis de los resultados: la magnitud del triunfo priista no sólo reconfigura el Congreso local —donde el PRI-UDC tendrá mayoría calificada— sino que coloca al gobernador coahuilense en la conversación nacional rumbo a 2030.
El gobernador, que mantiene niveles de aprobación superiores al 68% según encuestas previas (Electoralia, PollMx, SRC), construyó su victoria electoral sobre el discurso de estabilidad, seguridad y desarrollo frente al deterioro de estados norteños gobernados por Morena. Su negativa a descartar una candidatura presidencial —en un estilo que emula el “destape” gradual del priismo clásico— contrasta con la crisis de Morena, que en Coahuila sufrió su peor derrota electoral desde su fundación, con figuras como Andy López Beltrán renunciando a su cargo días antes de la elección para evitar cargar con el revés.
“Falta tiempo”, dijo Jiménez. Pero el tiempo político en México corre rápido. Con la elección presidencial de 2030 a cuatro años de distancia, y con un PRI revitalizado tras el carro completo en la única elección estatal del país en 2026, el gobernador coahuilense emerge como el nombre propio del tricolor para la sucesión presidencial. Mientras tanto, Morena deberá explicar cómo pasó de proyectar 4 a 6 distritos en noviembre de 2025 a cero triunfos de mayoría en junio de 2026.


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