Marcelo Ebrard confirmó que México notificó a Estados Unidos y Canadá su intención de prorrogar el T-MEC por 16 años, sumándose a la petición canadiense. El secretario de Economía también informó que la disposición de Trump sobre aranceles al acero y aluminio tendría un “efecto positivo” para la industria mexicana.
CDMX — El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció que México ya notificó a sus socios comerciales su intención de prorrogar la vigencia del T-MEC por 16 años. La postura mexicana se suma a la ya expresada por Canadá, cuyo ministro Dominique Leblanc oficializó días atrás una solicitud en el mismo sentido. “México está en la intención, en la postura, de que hay que extender el tratado”, declaró Ebrard en conferencia conjunta con el vicepresidente primero y ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo.
El anuncio ocurre en un momento complejo para la relación bilateral con Washington. Apenas días después de que concluyera la primera ronda formal de negociaciones del T-MEC en la Ciudad de México —marcada por la ausencia del representante comercial Jamieson Greer, convocado de emergencia por Donald Trump—, México envía una señal de estabilidad y largo plazo. “El tratado va a estar vigente todavía muchos años, pero quisiéramos que se extendiera a 16 años”, precisó Ebrard. La extensión propuesta, de concretarse, llevaría la vigencia del acuerdo más allá de 2040.
En la misma conferencia, el secretario de Economía se refirió a la reciente disposición del presidente Trump sobre los aranceles al acero, aluminio y cobre. “Ayer el presidente Trump y USTR publicó una disposición al respecto. Ya la estamos revisando en detalle con la industria. En síntesis, es una reducción en tasas de las tarifas, o en proporción de las tarifas, o aranceles, y estimamos que el efecto puede ser positivo”, afirmó Ebrard. La declaración sugiere que la presión arancelaria que Washington había mantenido sobre estos sectores podría estar cediendo, aunque el funcionario advirtió que aún se requieren análisis con la industria.
La visita de Carlos Cuerpo y la delegación de 65 empresas españolas que lo acompaña añade una capa adicional de significado al momento mexicano. España es el segundo inversionista extranjero en México, con más de 5.400 empresas establecidas y una inversión bilateral cercana a los 100.000 millones de euros. El objetivo planteado por ambos funcionarios es ambicioso: duplicar el comercio y la inversión entre España y México de aquí a 2030. “Te acepto el reto”, respondió Ebrard a la propuesta de Cuerpo. “Yo había dicho 50 por ciento, dice 200 por ciento, bueno, ok. Nos vamos a 200 por ciento”.
El mensaje de fondo de la reunión con España se entrelaza con la estrategia mexicana frente al T-MEC. Ebrard describió el Plan México como una hoja de ruta preventiva diseñada aún antes de conocerse el resultado de las elecciones en Estados Unidos. “Vienen cambios muy relevantes en términos comerciales”, anticipó. El plan tiene dos objetivos primordiales: aumentar el contenido nacional en las exportaciones mexicanas —para adaptarse a nuevas reglas de origen más estrictas— y prepararse para una relocalización geopolítica que impulse sectores como semiconductores, farmacéutica y manufactura avanzada, hoy dominados por Asia. “Si nosotros partiéramos de la base de que la economía que diseñamos en los años noventa va a seguir funcionando, sería un error inmenso”, sentenció.
La extensión del T-MEC por 16 años, de concretarse, enviaría una señal de estabilidad a los mercados y contrastaría con la retórica proteccionista que ha caracterizado la administración Trump. Sin embargo, la notificación mexicana y canadiense no garantiza la aceptación de Washington. El gobierno estadounidense ha mantenido una posición ambivalente: mientras Trump y Lutnick califican el tratado como “un mal acuerdo”, la presencia de congresistas bipartidistas y empresarios en la primera ronda formal sugiere que sectores clave de la economía y el legislativo estadounidense ven valor en la continuidad del acuerdo.
El calendario de las próximas semanas será determinante. La segunda ronda de negociaciones está prevista para los días 16 y 17 de junio en Washington, donde se abordarán agricultura y condiciones de competencia equitativa. Para entonces, Jamieson Greer ya debería haber revelado la postura oficial de Estados Unidos —postergada desde el 1 de junio— y México habrá formalizado ante la USTR su propuesta de extensión por 16 años. El pulso entre la visión de largo plazo de México y Canadá y las presiones proteccionistas de Washington define el futuro del acuerdo comercial más importante de Norteamérica.


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