México y Estados Unidos concluyeron la segunda ronda de negociaciones del T-MEC del 15 al 17 de junio en Washington, con avances en reglas de origen, seguridad económica y agricultura. Marcelo Ebrard y Jamieson Greer se reunieron y acordaron un comité para revisar la implementación del Capítulo 12 del tratado.
WASHINGTON, EE.UU. — En medio de las declaraciones del presidente Donald Trump desde París, donde afirmó que “preferiría no tener el acuerdo” comercial con México y Canadá, los equipos técnicos de Estados Unidos y México mantuvieron esta semana la segunda ronda formal de negociaciones del T-MEC en Washington, D.C. La reunión, que se extendió del 15 al 17 de junio, culminó con un encuentro entre el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en lo que representa la primera reunión presencial entre ambos titulares desde que Greer canceló su encuentro con la presidenta Claudia Sheinbaum el 27 de mayo para atender una convocatoria de gabinete en Washington.
El comunicado conjunto emitido por la Secretaría de Economía y la USTR describe avances en varias áreas. “Durante esta ronda, los equipos de México y Estados Unidos avanzaron en las conversaciones sobre reglas de origen para ciertos bienes industriales y seguridad económica, e iniciaron las discusiones conceptuales sobre agricultura, trabajo y medio ambiente”, señala el texto oficial. Asimismo, se abordó el comercio de acero, aluminio y automóviles, los tres sectores que han sido el centro de las disputas arancelarias impulsadas por la administración Trump desde inicios de año.
El avance más relevante de la ronda fue el acuerdo para apoyar “el establecimiento de un comité para revisar la implementación del Capítulo 12 (Anexos Sectoriales) del T-MEC, con el objetivo de mejorar la compatibilidad regulatoria”. Este capítulo del tratado establece disposiciones sobre obstáculos técnicos al comercio, un tema crucial para sectores como el farmacéutico, el automotriz y el de dispositivos médicos, donde la armonización regulatoria puede facilitar o bloquear el comercio intrarregional.
La reunión entre Ebrard y Greer se produce apenas 24 horas después de que Trump declarara en París que “preferiría no tener el acuerdo”, aunque dejó abierta la puerta a firmar su renovación. La dualidad de señales —retórica confrontacional desde la cima política y avances técnicos en la mesa negociadora— ha sido una constante durante todo el proceso. La presencia de Greer en las conversaciones, después de su ausencia en la primera ronda de Ciudad de México, sugiere que la USTR sigue adelante con el calendario de trabajo independientemente de los mensajes del presidente.
El momento de la ronda no pudo ser más apremiante. Con el plazo del 1 de julio para la revisión conjunta a solo dos semanas, las negociaciones se han intensificado. Si los tres países acuerdan la renovación antes de esa fecha, el tratado se extenderá automáticamente por 16 años, como han solicitado México y Canadá. Si no hay acuerdo, comenzará un período de revisiones anuales durante una década. La tercera ronda, programada para “el próximo mes en la Ciudad de México”, podría ser decisiva para definir el futuro del tratado.
La ausencia de Canadá en esta segunda ronda confirma que, por ahora, las negociaciones formales continúan siendo bilaterales entre México y Estados Unidos. El ministro canadiense Dominic LeBlanc ha tenido reuniones separadas con Greer, pero el tratado es trilateral y la integración plena de Canadá en las mesas formales sigue pendiente. Mientras tanto, la retórica de Trump y los avances técnicos de los equipos negociadores avanzan en paralelo, dejando a los mercados y a los empresarios de los tres países en vilo sobre el futuro de la plataforma comercial más integrada del mundo.


0 Comentarios