La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, cerró la puerta a Félix Salgado Macedonio para buscar la coordinación de defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero. La dirigente aplicó la regla interna que prohíbe a familiares directos de gobernadores en turno acceder a cargos de elección.
CDMX — La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández, fue contundente este jueves al cerrar la puerta al registro de Félix Salgado Macedonio como aspirante a la coordinación de defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero. “Nuestra lógica es que no se acumule el poder en un grupo de personas o en un grupo familiar”, declaró Hernández, al aplicar la regla interna del partido que prohíbe a familiares directos de gobernadores en turno competir por cargos de elección.
La decisión de la dirigencia morenista golpea directamente las aspiraciones del senador con licencia, quien busca relevar a su hija, Evelyn Salgado, actual gobernadora de Guerrero. Hernández fue enfática al señalar que ni la coordinación estatal ni las eventuales candidaturas a las gubernaturas pueden ser ocupadas por un familiar directo del mandatario en turno. “Confío en la inteligencia de Félix, en su compromiso con el proyecto, en su trayectoria, en que su liderazgo nos tiene que apoyar, y muchas veces a los liderazgos nos toca acompañar desde otro lugar”, afirmó, en un tono que mezcló el reconocimiento con un llamado a la disciplina.
La dirigente morenista dejó claro que el partido no tolerará que sus integrantes acudan a los tribunales electorales para contravenir un acuerdo interno. “Si él insiste en registrarse, nosotros insistiremos con todo el cariño y la fraternidad en decirle que nos toca cuidar, sin excepciones, las reglas que planteamos. Si al final se registra, nosotros tendremos que hacer lo que nos toca cuando alguien no cumple los requisitos”, advirtió. La advertencia es relevante: Salgado Macedonio podría impugnar la decisión ante el Tribunal Electoral, pero Hernández anticipó que ese camino no tendría éxito.
El caso de Guerrero es el segundo episodio de nepotismo que enfrenta Morena en el proceso de selección de candidatos para 2027. A diferencia del caso de Campeche, donde la gobernadora Layda Sansores escenificó un conflicto público con su sobrino para simular un rompimiento y evadir la regla, en Guerrero la dirigencia nacional aplicó la norma de manera explícita y sin ambages. Citlalli Hernández fue clara: “No hay paso a otra interpretación”. La decisión sienta un precedente importante para otros estados donde los gobernadores de Morena —como Sinaloa, Sonora o Michoacán— podrían tener familiares con aspiraciones.
La postura de Hernández contrasta con la de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, quien ha mantenido un perfil más conciliador en otros conflictos internos. Sin embargo, la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones tiene la última palabra en el proceso de registro de aspirantes, lo que otorga a su declaración un peso ejecutivo inmediato. Salgado Macedonio aún no ha anunciado si impugnará la decisión, pero su video del miércoles por la noche —donde insistió en su derecho a participar— sugiere que no aceptará el revés sin confrontación.
El senador con licencia argumenta que la coordinación estatal no es una candidatura, sino un cargo interno que le permitiría apoyar desde esa trinchera a quien resulte elegido candidato. Sin embargo, la dirigencia de Morena interpreta que el espíritu de la regla antinepotismo abarca cualquier posición que pueda derivar en una ventaja electoral para el familiar del gobernante en turno. La discusión jurídica del estatuto podría llegar al TEPJF, pero Hernández ya anticipó que el partido defenderá su interpretación.
La elección de 2027 en Guerrero se perfila como una de las más competidas del país. Morena busca retener un estado que ha sido clave para el movimiento desde sus orígenes, pero la exclusión de Salgado Macedonio podría generar fracturas en una entidad donde su base territorial es sólida. La dirigencia confía en que otros aspirantes —como Beatriz Mojica— puedan consolidar una candidatura fuerte. Sin embargo, la sombra del nepotismo y la simulación política acompañarán el proceso. Morena enfrenta el desafío de demostrar que sus reglas se aplican para todos, incluso para quienes tienen más poder dentro del partido.


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