La presidenta Claudia Sheinbaum respondió al mensaje del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, y afirmó que los embajadores deben limitarse a la "coordinación y la colaboración" bilateral, sin opinar sobre "asuntos políticos internos". "Los asuntos de México le corresponden a las y los mexicanos", declaró. Invocó los principios de autodeterminación y no intervención.
CDMX — La presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su conferencia matutina de este martes para responder al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson. Un día después de que el diplomático publicara un mensaje en redes sociales —"La lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos"—, Sheinbaum dedicó un segmento de su conferencia a delinear cuál es, a su juicio, el papel que deben desempeñar los representantes diplomáticos. "Es importante que los embajadores se queden en el tema de la coordinación y la colaboración", declaró. "Hay que recordar también que el embajador se queda en el tema bilateral y que respete los asuntos internos de nuestro país, porque los asuntos de México le corresponden a las y los mexicanos", enfatizó.
Sheinbaum argumentó que los diplomáticos mexicanos acreditados en otros países no emiten opiniones sobre la política interna de las naciones donde desempeñan funciones. "Nuestro embajador en Estados Unidos, en Francia, nuestra embajadora en cualquier lugar del mundo, no opinan sobre los asuntos políticos de los países", afirmó. La mandataria invocó los principios constitucionales de autodeterminación de los pueblos y no intervención como el marco que debe regir la actuación de los representantes extranjeros en México. No refutó el contenido del mensaje de Johnson —que politizar el desafío de seguridad es una "oportunidad perdida"—. En lugar de eso, cuestionó su derecho a pronunciarse.
— Este reportaje es parte del expediente NARCUS. —
El mensaje de Johnson del 1 de junio fue una respuesta directa al discurso de Sheinbaum del 31 de mayo, en el que la presidenta acusó a Estados Unidos de querer ser "elector" en México. Johnson no mencionó a Sheinbaum por su nombre, pero su declaración fue interpretada como una crítica a la politización del caso Sinaloa. Sheinbaum, en lugar de responder al fondo —¿es cierto que está politizando un desafío de seguridad?—, optó por cuestionar la legitimidad del embajador para opinar. Es una estrategia de descalificación: no se refuta el argumento; se ataca al emisor.
La respuesta de Sheinbaum ocurre en un contexto de creciente tensión bilateral. El mismo día en que la presidenta pedía a Johnson "quedarse en el tema bilateral", las autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) coordinaban con agencias estadounidenses el operativo del túnel en Tijuana, que resultó en el aseguramiento de una tonelada de cocaína y la detención de cuatro presuntos miembros del CJNG. La contradicción persiste: Sheinbaum dice que los embajadores no deben opinar sobre política interna, pero su propio gobierno coopera activamente con las agencias de seguridad de EE.UU. cuando la cooperación no afecta a morenistas. El embajador Johnson, por su parte, no ha respondido a las declaraciones de la presidenta.
El expediente NARCUS ha documentado que Sheinbaum ha utilizado el discurso soberanista para proteger a los acusados morenistas de Sinaloa. Su respuesta al embajador Johnson es consistente con esa estrategia: si logra que el embajador de EE.UU. se autocensure, reduce la presión diplomática sobre su gobierno. Sin embargo, la administración Trump ha demostrado que no depende solo de sus embajadores para presionar a México: la directiva de Singh, la "fase terrestre", la revisión de consulados, la amenaza sobre el T-MEC y la coalición de 17 países son herramientas que no pasan por la voz del embajador. Callar a Johnson no resolverá el problema de fondo.
Sheinbaum reiteró que México busca colaboración y coordinación en seguridad, pero con pleno respeto a la soberanía. "Que ellos actúen en su territorio y nosotros actuemos en nuestro territorio", sostuvo. Esa es la línea roja que la presidenta ha trazado desde el inicio de la crisis. Johnson, en su mensaje, no pidió operaciones conjuntas ni tropas estadounidenses. Pidió no politizar el desafío de seguridad. La respuesta de Sheinbaum no abordó esa petición. Se limitó a pedirle al embajador que se callara. El intercambio diplomático, por ahora, queda en eso: un cruce de declaraciones que no acerca posiciones. La pregunta es si habrá una escalada o si ambos gobiernos optarán por destensar. Por ahora, la presidenta habló. Johnson aún no responde.
Fuente: Declaraciones de Claudia Sheinbaum en conferencia matutina (2 de junio de 2026). Publicación de Ronald Johnson, embajador de EE.UU. en México, en X (1 de junio de 2026). Discurso de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución (31 de mayo de 2026). Expediente NARCUS, reportajes 1-88.


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