La SSP de Puebla realizó un operativo en el penal de San Pedro Cholula y aseguró 20 puntas hechizas, tres armas y accesorios para celulares. El operativo contrasta con el silencio oficial ante las denuncias del CERESO de Teziutlán, donde un jefe de turno es señalado por operar una red de drogas y cobro de piso.
SAN PEDRO CHOLULA, PUEBLA. — La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Puebla desplegó un operativo de revisión en el penal de San Pedro Cholula, con apoyo de personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA). Como resultado, los custodios aseguraron 20 puntas hechizas, tres armas punzocortantes, una máquina para rasurar y diversos accesorios para teléfonos celulares. El comunicado oficial, escueto y sin mayores detalles, fue presentado como una acción "permanente para preservar el orden" en los centros penitenciarios regionales. Lo que no dice la SSP es por qué esa misma diligencia no se ha visto en el CERESO de Teziutlán, donde las denuncias de corrupción y abusos han sido públicas durante semanas.
El contraste es brutal. Mientras las autoridades realizan operativos en San Pedro Cholula y presumen el aseguramiento de objetos prohibidos, en Teziutlán las familias de los internos llevan meses denunciando una red de corrupción operada por Miguel "Z", jefe de turno, que permite la venta de drogas, cobra piso a los reclusos, apaga las cámaras de videovigilancia para ocultar agresiones y hostiga a las mujeres que acuden a visitar a sus familiares. La confesión de una mujer detenida el pasado 10 de abril —que intentó ingresar "cristal" oculta en jabones y declaró ante la Fiscalía que un alto mando del penal estaba coludido— debería haber activado una investigación inmediata. Sin embargo, el expediente parece engrosarse sin que nadie rinda cuentas.
El operativo en San Pedro Cholula demuestra que la SSP tiene capacidad operativa y recursos para revisar los penales. También demuestra que los objetos prohibidos circulan en los centros penitenciarios de Puebla, lo que refuerza la verosimilitud de las denuncias de Teziutlán. Pero la selección de objetivos es reveladora: se revisa donde no hay denuncias mediáticas, mientras se mantiene el silencio donde el escándalo ya estalló.
Las puntas hechizas y los celulares asegurados en San Pedro Cholula son una muestra de lo que ocurre a diario en los penales poblanos. Pero sin una investigación que llegue hasta los mandos que permiten el ingreso de esos objetos, sin una revisión de las cámaras de vigilancia y sin un castigo para quienes operan las redes de corrupción, los operativos son apenas un maquillaje. Las familias de Teziutlán no piden operativos de exhibición; piden que se investigue a Miguel "Z", que se revisen las grabaciones que han sido apagadas y que se actúe contra los altos mandos coludidos. La confesión de abril sigue esperando respuesta, y los penales de Puebla siguen siendo territorios donde la ley no entra.


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