La alcaldesa de San Pedro Cholula, Tonantzin Fernández, selló un convenio con la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Puebla para impulsar desarrollo económico, seguridad e inversión. Es el primer acuerdo de este tipo entre el organismo empresarial y un ayuntamiento. Suena a noticia, pero huele a escaparate: sin metas claras, sin plazos y sin recursos etiquetados, el papel firmado vale lo que pesa en la foto oficial.
SAN PEDRO CHOLULA, PUEBLA. — Tonantzin Fernández recibió en San Pedro Cholula a los empresarios de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo con todo el protocolo: manos que se estrechan, sonrisas para la cámara y un recorrido por el primer cuadro del municipio para mostrar que la ciudad está lista para los negocios. El resultado fue un convenio que, en palabras de la Cámara, representa "un gran logro" por ser el primero de su tipo con un ayuntamiento. Pero en el universo de los comunicados oficiales, el primer convenio siempre suena a primicia hasta que se descubre que no tiene dientes.
El objetivo declarado es tan amplio que no compromete a nadie: conjuntar esfuerzos para el desarrollo económico, la seguridad, la inversión y el empleo. Cuatro palabras que suenan a misión empresarial, pero que no dicen cuánto, ni cuándo, ni con qué presupuesto. Porque un convenio sin metas específicas es como un mapa sin coordenadas: indica una dirección general, pero no dice dónde está el tesoro. Y en Cholula, los comerciantes y vecinos necesitan saber si este acuerdo se traducirá en algo más que en un certificado colgado en la pared.
La escena incluyó un recorrido por las calles del centro histórico, con la presencia del Director de Promoción de la Secretaría de Desarrollo Turístico estatal, Juan Carlos Rincón Luis. La participación de un funcionario estatal sugiere que el gobierno de Alejandro Armenta mira con buenos ojos esta alianza, lo que no es menor: Cholula podría convertirse en un laboratorio de colaboración público-privada bajo el radar de la capital. Pero la pregunta es si este convenio es el principio de un proyecto estructurado o simplemente una postal para el anuario municipal.
La alcaldesa Fernández ha mostrado una vocación de apertura al sector empresarial que contrasta con la imagen de otros municipios poblanos sumidos en protestas y auditorías. Pero esa misma apertura podría ser una espada de doble filo: los empresarios que firman hoy los acuerdos son los mismos que mañana pedirán favores, licencias exprés o exenciones fiscales. Y la historia de los convenios público-privados en Puebla está llena de ejemplos donde el "desarrollo" se convierte en sinónimo de "trato preferencial".
La CANACO celebra el acuerdo como un hito, y con razón: es la primera vez que un municipio les abre la puerta de esta manera. Pero los hitos, como las botellas de vino, se disfrutan cuando se abren, no cuando se etiquetan. Los comerciantes de Cholula necesitan ver resultados: menos trámites, más seguridad, incentivos reales para invertir. Y la alcaldesa Fernández deberá explicar, en los próximos meses, qué cambió en su municipio después de este apretón de manos con los dueños del capital.


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