Desde el Penal del Altiplano, el Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna envió una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum en la que afirma que los verdaderos culpables del huachicol fiscal están “entre sus compañeros de partido”. Señala que la FGR y la Armada le ocultan pruebas para construir una narrativa que lo haga chivo expiatorio.
CDMX — El 1 de junio, Día de la Marina, el Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna escribió desde su celda en el Penal del Altiplano una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de Marina, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles. En el texto, el mando naval procesado por delincuencia organizada en la modalidad de hidrocarburos lanza una acusación directa: “Se me señala como culpable, cerrando los ojos para no ver quién de entre sus compañeros de partido están los verdaderos culpables y responsables”. Farías fue capturado el 2 de septiembre pasado en Salina Cruz, Oaxaca, y desde entonces permanece recluido.
La misiva del vicealmirante expone una doble denuncia. Por un lado, afirma que la Fiscalía General de la República (FGR) y la propia Secretaría de Marina le han negado la totalidad de la carpeta de investigación y la información técnica de la imputación, impidiéndole construir una defensa adecuada. “¿Cómo puede hablarse de justicia cuando se le niega a una persona las herramientas para defenderse?”, cuestiona. Por otro lado, asegura que existe una narrativa precondenatoria construida políticamente para presentarlo a él y a su hermano como los únicos responsables de un entramado del que otras personas —dentro del mismo partido en el poder— sí se beneficiaron.
A Farías Laguna se le imputa liderar una supuesta red de corrupción de marinos en las Aduanas que permitió el desembarque de 31 buques con huachicol fiscal en los puertos de Altamira y Tampico entre 2024 y 2025. Es hermano de Fernando Farías Laguna, detenido el 23 de abril pasado en Buenos Aires, Argentina. Ambos son sobrinos políticos del exsecretario de Marina Rafael Ojeda. El vicealmirante, que acumula 30 años de carrera en operaciones navales, rechaza el calificativo de delincuente: “Soy marino de carrera, no alguien que pueden usar como una pieza, como chivo expiatorio”.
“He visto el cómo durante meses se ha intentado instalar una narrativa donde algunos somos presentados como culpables antes de ser escuchados”, escribe Farías. “Pero también he visto el cómo poco a poco comienzan a surgir preguntas y señalamientos que antes nadie quería formular, porque la verdad siempre termina abriéndose paso”. El militar sostiene que, a nueve meses de su captura y a días de que venza el plazo de investigación complementaria, las instituciones le ocultan información básica con la que podría demostrar su inocencia.
El vicealmirante advierte que la Armada de México, institución que sirvió durante más de tres décadas, “hoy es utilizada para sostener silencios, ocultar información, culpar a otras personas y negar elementos fundamentales para ejercer una defensa adecuada”. Farías, hijo y nieto de marinos, insiste en que no exige privilegios sino debido proceso: conocer la totalidad de las pruebas, acceder a una defensa adecuada y que la verdad no sea sustituida por versiones políticas. “No se puede vencer a quien no sabe rendirse”, concluye su carta.


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