La FGR vinculó a proceso a José "N", Gabriel "N" y Gregorio "N" por posesión de 246 kilos de pepino de mar y 6 kilos de pulpo maya frente a Dzilam de Bravo, Yucatán. Elementos de la Secretaría de Marina los detuvieron tras persecución. El juez impuso presentación periódica y prohibición de salir del estado.
YUCATÁN. — La veda del pulpo maya y la prohibición de extraer pepino de mar —una especie que cotiza en los mercados asiáticos como un manjar afrodisíaco— no fueron suficientes para disuadir a tres pescadores que fueron detenidos en alta mar frente a las costas de Dzilam de Bravo, Yucatán. La Fiscalía General de la República obtuvo vinculación a proceso contra José "N", Gabriel "N" y Gregorio "N" por su probable participación en un delito contra la biodiversidad con fines de comercio, en la modalidad de posesión de especies marinas en peligro de extinción y en veda.
La indagatoria se originó cuando elementos de la Secretaría de Marina, en un operativo de vigilancia, detectaron una embarcación con actividad sospechosa frente al puerto pesquero de Dzilam de Bravo. Tras una persecución, elementos de la Policía Federal Ministerial interceptaron a los tres hombres, quienes transportaban producto marino sin los documentos que acreditaran su procedencia legal. El dictamen ambiental de la Fiscalía Federal determinó que se trataba de 246 kilogramos con 415 gramos de pepino de mar y seis kilogramos con 30 gramos de pulpo maya.
Ambas especies están sujetas a estrictas regulaciones. El pepino de mar (Isostichopus badionotus) es un equinodermo sobreexplotado para abastecer el mercado asiático, donde se consume como alimento de lujo y se le atribuyen propiedades medicinales. El pulpo maya (Octopus maya), endémico de la península de Yucatán, es una de las especies más valiosas de la pesca nacional, pero su captura está sujeta a temporadas de veda establecidas por el Instituto Nacional de Pesca para garantizar su reproducción. La posesión de ambas en el momento del operativo constituye un delito federal.
El aseguramiento no se limitó a los ejemplares. Los agentes incautaron la embarcación con motor fuera de borda, una batería, un compresor improvisado, un tanque de almacenamiento de aire hechizo, dos bidones para combustible vacíos, aproximadamente 100 metros de manguera flexible azul, una hielera de fibra de vidrio y el equipo utilizado para la pesca submarina. El compresor y el tanque de aire artesanal indican que la extracción se realizaba mediante buceo, una modalidad que permite la captura selectiva pero que también facilita la sobreexplotación de los bancos marinos.
El juez especializado en el Sistema Penal Acusatorio consideró que el Ministerio Público Federal presentó elementos de prueba suficientes para dictar la vinculación a proceso. Como medida cautelar, impuso a los tres imputados la presentación periódica y la prohibición de salir del estado de Yucatán, además de otorgar un plazo de tres meses para la investigación complementaria. La Fiscalía enfatizó que las personas mencionadas se presumen inocentes mientras no exista sentencia condenatoria.
El caso de Dzilam de Bravo revela la persistencia del tráfico ilegal de especies marinas en la península de Yucatán, una actividad que mueve millones de pesos en el mercado negro y que amenaza la sustentabilidad de los ecosistemas costeros. Mientras el pepino de mar se cotiza como oro en los puertos de Asia, los pescadores de Yucatán arriesgan su libertad por unas decenas de kilos. La vinculación a proceso de José "N", Gabriel "N" y Gregorio "N" es un golpe a esta economía sumergida, pero también una advertencia de que la vigilancia naval y la justicia penal están, por ahora, un paso adelante de los depredadores del Caribe mexicano.


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