La gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda reconoció su ingreso a Estados Unidos con una autorización especial, mientras los audios filtrados revelan presuntos ofrecimientos de información de seguridad. El exgobernador Jaime Bonilla Valdez exige aclarar el cruce fronterizo y el Congreso local analiza citar a comparecer a la mandataria.
BC — Baja California enfrenta una de sus crisis políticas más agudas luego de que la filtración de audios y el reconocimiento de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda sobre su ingreso a Estados Unidos con un pase especial desataran una oleada de señalamientos cruzados entre el actual mandatario estatal y su antecesor, Jaime Bonilla Valdez. Las grabaciones, difundidas en fragmentos desde hace dos semanas, han colocado en el centro del escrutinio público las gestiones de la gobernadora para resolver su situación migratoria y el contenido de las conversaciones sostenidas en diciembre pasado con supuestos intermediarios estadounidenses.
Durante su conferencia semanal en Tijuana, Ávila Olmeda admitió que recibió una autorización especial para cruzar la frontera y asistir a una reunión binacional sobre seguridad, aunque precisó que ello no significó la restitución de su visa, cancelada previamente por el gobierno de Estados Unidos. La declaración llegó horas después de que Bonilla Valdez exigiera públicamente que la gobernadora explicara cómo ingresó a territorio estadounidense sin el documento migratorio y quiénes gestionaron su participación en los encuentros bilaterales mencionados en las grabaciones.
El contenido de los audios ha sido el otro frente de la confrontación. En las conversaciones filtradas, presuntamente registradas el 15 de diciembre de 2025 en una oficina de Tijuana, se escucha a la gobernadora ofrecer compartir información de las mesas de seguridad del estado, según versiones publicadas por medios locales. La mandataria ha negado categóricamente haber comprometido datos sensibles y ha insistido en que fue víctima de una trampa orquestada por su predecesor, quien la habría citado con personas que se hicieron pasar por agentes estadounidenses. “Jamás he traicionado ni traicionaría a nuestra patria”, afirmó.
El exgobernador ha respondido con una ofensiva mediática y jurídica. Bonilla calificó de ilógico que Ávila Olmeda haya confiado en él para un asunto tan delicado cuando lo ha señalado como su principal adversario político. Además, insistió en que la mandataria debe aclarar no solo su ingreso a Estados Unidos, sino también las gestiones realizadas para participar en reuniones binacionales. “Simplemente no entiendo cómo una persona que se presume inteligente pueda aspirar a que la opinión pública le crea”, declaró el exgobernador, quien también vinculó el caso con el proceso electoral de 2027 y la eventual candidatura de la exalcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero Ramírez.
El escenario de confrontación ha rebasado las declaraciones públicas. En el Congreso local, legisladores de distintas fracciones han comenzado a analizar la posibilidad de citar a comparecer a la gobernadora para que detalle las condiciones de su ingreso a Estados Unidos y los alcances de la autorización especial. La solicitud, impulsada por la oposición, busca despejar las dudas sobre si el desplazamiento de la mandataria tuvo un carácter institucional plenamente documentado o si, por el contrario, se realizó al margen de los canales oficiales establecidos para los encuentros binacionales en materia de seguridad.
La filtración de más fragmentos de audio, anunciada por la propia Ávila Olmeda, mantiene abierto un expediente que podría redefinir las alianzas políticas en una entidad clave para la relación bilateral. El desenlace del caso dependerá tanto de las investigaciones jurídicas que emprendan ambas partes como de la capacidad de la clase política bajacaliforniana para contener una crisis que ya ha alcanzado dimensiones nacionales, con la presidenta Claudia Sheinbaum atenta a las implicaciones políticas de un conflicto interno en el movimiento oficialista.


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