El Banco de México (Banxico) mantiene una estrategia para controlar la inflación sin perder estabilidad financiera, aunque la economía nacional continúa mostrando señales de bajo crecimiento.

Mexconomy — De acuerdo con el Estado de Cuenta al 3 de julio de 2026, las reservas internacionales alcanzaron 255 mil 496 millones de dólares, uno de los niveles más altos registrados. Estas reservas funcionan como un "colchón financiero" que permite al país enfrentar periodos de volatilidad internacional o movimientos bruscos en el tipo de cambio.

Al mismo tiempo, el banco central informó que circulan 3.5 billones de pesos entre billetes, monedas y depósitos bancarios, una cantidad que aumentó ligeramente durante la semana debido a una mayor demanda de efectivo. Sin embargo, respecto al mes anterior, la cantidad de dinero en circulación disminuyó, reflejando que Banxico mantiene una política monetaria prudente para evitar nuevas presiones sobre los precios.

Uno de los movimientos más relevantes fue la disminución de 121 mil 558 millones de pesos en los depósitos que el Gobierno Federal mantiene en Banxico. En términos sencillos, esto significa que el gobierno utilizó parte de esos recursos para realizar pagos, inversiones o programas públicos, inyectando dinero a la economía.

Para evitar que ese mayor flujo de recursos genere presiones inflacionarias, Banxico retiró parte de esa liquidez mediante operaciones financieras. El objetivo es mantener estable la tasa de interés y evitar que el exceso de dinero impulse un aumento adicional en los precios.

Esta estrategia ocurre mientras la inflación subyacente, que mide el comportamiento de los precios sin considerar productos muy volátiles como energéticos y algunos alimentos, permanece en 4.12% anual, todavía por encima de la meta permanente de 3% del banco central.

El panorama económico continúa siendo complejo. Durante el primer trimestre de 2026, la economía mexicana registró una contracción de 0.6%, mientras que sectores como la industria mostraron retrocesos. Aunque el gasto público ayuda a sostener parte de la actividad económica, el consumo privado y la inversión aún no muestran una recuperación sólida.

A ello se suman factores internacionales, como la incertidumbre geopolítica y el aumento de los precios de la energía derivado de los conflictos en Oriente Medio, elementos que podrían mantener presiones sobre la inflación durante los próximos meses.

En este escenario, Banxico busca un equilibrio complicado: contener el aumento de los precios sin frenar aún más una economía que avanza lentamente. Por ahora, las elevadas reservas internacionales y la fortaleza del sistema financiero ofrecen un margen de estabilidad, aunque las perspectivas de crecimiento continúan siendo moderadas.

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