China logró recuperar por primera vez un propulsor de cohete orbital mediante una plataforma marítima equipada con una red. El ensayo fortalece su estrategia de reutilización espacial y refuerza la competencia tecnológica con Estados Unidos en la exploración de la Luna y Marte.
CHINA dio un nuevo paso en el desarrollo de tecnología espacial reutilizable al recuperar con éxito un propulsor del cohete Larga Marcha 10B mediante un sistema de captura instalado sobre una plataforma marítima. La prueba, realizada tras un lanzamiento desde el centro espacial comercial de la isla de Hainan, representa la primera recuperación de un cohete de clase orbital lograda por el país y forma parte de su estrategia para reducir los costos de acceso al espacio y fortalecer sus futuras misiones tripuladas.
De acuerdo con las autoridades chinas, el Larga Marcha 10B despegó con éxito y colocó un satélite en órbita. Seis minutos después de la separación de sus etapas, el propulsor descendió de manera controlada hasta una plataforma ubicada en el mar, donde fue capturado mediante una red sostenida por una estructura equipada con cuatro ganchos de aterrizaje. El sistema, desarrollado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT), difiere del utilizado por SpaceX, cuyos cohetes regresan sobre patas desplegables para aterrizar de forma vertical. El modelo chino está diseñado para transportar al menos 16 toneladas métricas a la órbita terrestre baja y será reutilizado en una nueva misión antes de concluir el año.
El desarrollo forma parte de un programa iniciado hace casi una década para consolidar tecnologías de reutilización espacial que permitan abaratar el lanzamiento de satélites y respaldar proyectos de exploración de mayor alcance. Entre ellos destacan las misiones destinadas a llevar taikonautas a la Luna antes de 2030, además de fortalecer la capacidad de transporte hacia la estación espacial Tiangong y otras plataformas orbitales.
El avance se produce en un contexto de creciente competencia tecnológica entre China y Estados Unidos. Mientras la NASA desarrolla el programa Artemis para establecer una presencia permanente en la superficie lunar y preparar futuras expediciones hacia Marte, Pekín continúa ampliando el programa Chang’e, que ya consiguió traer muestras de la cara oculta de la Luna y prevé explorar el polo sur lunar antes de emprender una misión tripulada. La recuperación del Larga Marcha 10B representa un paso adicional dentro de esa competencia por consolidar sistemas espaciales reutilizables y ampliar la capacidad de exploración del espacio profundo.


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